HomeEdición Impresa“En las veterinarias la gente busca comprensión, por eso la buena comunicación es fundamental”

“En las veterinarias la gente busca comprensión, por eso la buena comunicación es fundamental”

Así lo sostuvo el Dr. Carlos Mucha en una disertación sobre el paciente cardíaco y su propietario, en un evento organizado por Holliday Scott.

Escribe Nicolás de la Fuente

A principios de abril, el laboratorio Holliday Scott dio inicio a la Gira Nacional de Cardiología Veterinaria “Pimocard – Cardial” 2017 con una serie de eventos en los cuales se llevaron adelante dos disertaciones, a cargo del experto nacional Carlos Mucha y el brasileño Aparecido Antonio Camacho, profesor titular en la Universidad del Estado de San Pablo, quien disertó sobre “Insuficiencia cardíaca congestiva en perros. Un problema viejo y sus nuevas terapias”.
Esta Revista 2+2 tuvo la posibilidad de asistir al encuentro realizado en las instalaciones de Golden Center, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde también se hizo presente un nutrido grupo de profesionales veterinarios.
“Los problemas cardiacos representan un 10% del total de los casos en la clínica diaria, lo cual frente a otras especialidades no parecería ser demasiado. Sin embargo, aumentan considerablemente con la edad de la mascota”.
De esta manera dio por iniciada su presentación sobre “El paciente cardiópata y a su propietario”, el Dr. Carlos Mucha. Y avanzó: “Otro dato interesante tiene que ver con que más del 95% de las afecciones se concentran en solo dos patologías: insuficiencia mitral y el cardiomiopatía dilatada”.

“A los 9 años, el 40% de los animales de menos de 20 kilos presenta un soplo. Más aún: a los 13 años, es más fácil que el perro tenga un soplo que no lo tenga”.

Tras describir el contexto, Mucha trasladó un interrogante al público: “Durante la clínica diaria, ¿deberíamos enfocarnos en los casos complejos o en aquellos que mayoritariamente se hacen visibles?”. Y justificó: “A los 9 años, el 40% de los animales de menos de 20 kilos presenta un soplo. Más aún: a los 13 años, es más fácil que el perro tenga un soplo que no lo tenga”.
En base a esto, el disertante fue contundente: “El desafío de la profesión pasa por estimular la prevención, para lo cual la buena medicina juega un rol central”.

Corazones
Introduciéndose ya de lleno el su exposición, el veterinario compartió contenidos claros y precisos en cuanto al funcionamiento del corazón. “El primer concepto es que el sistema del aparato cardiovascular tiene como objetivo cubrir los requerimientos metabólicos. Es decir, llevar sangre a todos los lados, para lo cual tiene que regular la presión en valores de 80 a 120”, explicó Mucha.

“El principal motivo de consulta de un perro cardiaco es la tos; mientras que debería ser la vacuna, una otitis, o problemas de piel. El hallazgo preventivo nos corresponde”.

Asimismo, el profesional avanzó un poco más allá y comenzó a analizar el vínculo que se genera con los propietarios de los pacientes cardiópatas. En ese sentido, destacó la importancia de tener respuesta a interrogantes frecuentes del estilo “¿se puede morir un perro con insuficiencia cardíaca?” y enfocar los discursos hacia la calidad de vida del animal. “Luego de esto ya debemos empezar a trabajar con lo más importante: el examen físico del perro, debemos revisar a los animales”, comentó Mucha para luego instar a los asistentes a “ponerle nombre a las enfermedades y proponer tratamientos en consecuencia”.

Comunicar

“Frente a la realidad de que el perro cardiaco no tenga cura, será clave que cuidemos el modo en que damos pronósticos”, reflexionó el disertante. Y siguió: “Los mensajes muchas veces son mal interpretados por el dueño de la mascota o mal comunicados por el profesional, razón por la cual la mejor opción es hablar de pronósticos reservados”.
Más allá de esto, Mucha instó a los veterinarios a mirar puertas adentro e intentar mejorar en el día a día: “El principal motivo de consulta de un perro cardiaco es la tos; mientras que debería ser la vacuna, una otitis, o problemas de piel. El hallazgo preventivo nos corresponde”.
Retomando el análisis de la dinámica que suele darse entre el propietario de la mascota y su veterinario, Mucha subrayó que en las clínicas veterinarias se debe tratar con la gente, gente que siente un sinnúmero de emociones por los animales.
“Si bien es la relación con la gente lo que muchas veces desgasta al veterinario, debemos siempre valorar la imagen social que tiene nuestra profesión”, aseguró.
Culminando ya su participación en el encuentro organizado por Holliday Scott, Mucha destacó la necesidad de que los profesionales de la actividad privada no detengan su capacitación y fomenten siempre los buenos vínculos con los clientes. “En las veterinarias la gente busca comprensión, ser bien atendida y es por ello que la buena comunicación es fundamental”, aseveró. Y concluyó: “Esas son las variables que van a terminar por diferenciarnos en un segmento donde el valor de las emociones entre las personas y sus mascotas nos pone a los veterinarios en un lugar de privilegio que debemos saber ocupar”.

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