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Lo mínimo indispensable

Luciano Aba Luciano Aba
Editor Revista 2+2
Web: dosmasdos.com.ar
Twitter: @aba_luciano

 

Sumergidos en el día a día, puede parecernos que no. Pero el mundo cambia, avanza… pocas cosas son las que se mantienen estáticas con el paso del tiempo.
De hecho y por más que creamos que el mercado veterinario sigue atravesado por las mismas variables, en la actualidad podríamos describir al menos dos fenómenos que sin duda impactan en la comercialización de insumos y servicios.
En primer lugar, podemos ver que la diferenciación frente a los clientes ya poco tiene que ver con la calidad de aquello que se ofrece. ¿Cómo es esto?
Claro que los productos y servicios deben cumplir con la calidad prometida pero el solo hecho de hacerlo no nos hará diferentes. Por el contrario, no cumplir con esa promesa sí ejercerá sobre nosotros una repercusión negativa.
Del mismo modo, el devenir de los tiempos que corren nos deja en claro que la “percepción” lentamente ha ido opacando a la “realidad”. Pasando en limpio: de aquí en más, seremos tan buenos profesionales como las personas lo crean, independientemente de nuestros títulos y esfuerzos académicos.
Esta situación puede perjudicar a aquellos que solo sustenten su propuesta en aspectos poco diferenciaos, pero sin dudas que redundará en beneficios para quienes logren agregar valor por medio de situaciones de alto impacto entre los clientes como puede ser una buena atención, un ambiente placentero de trabajo y eficacia al momento de asesorarlos en cuanto a la sanidad de sus animales.

¿Qué esperan los clientes?
Lejos de pretender generalizar y conscientes de las lógicas diferencias que existen entre veterinarias de grandes y pequeños animales, pero también entre aquellas ubicadas en grandes centros urbanos y las que están en localidades más pequeñas, es claro que todos los clientes tienen expectativas en cuanto a la imagen del lugar y las personas que los atienden.
Limpia, sin olores y ordenada. Sin dudas que estas son las características mínimas que deberá cumplir la veterinaria si pretende ofrecer una propuesta de valor a sus clientes. Que quede claro, el cumplir con esto no garantiza en absoluto un buen posicionamiento en la mente de las personas, mientras que el no hacerlo nos dejará fuera de competencia por mejor servicio que pretendamos brindar.
Prolijo, bien vestido y con los modales adecuados. Así podríamos describir los aspectos básicos que un profesional tendría que considerar al momento de pararse frente a quienes recurran a sus servicios.

Si bien la buena imagen personal puede pasar desapercibida entre los clientes, el no disponer de ella más tarde que temprano terminará limitando la demanda de productos y servicios.

¿Por qué muchas veces no ocurre? Difícilmente podríamos decirlo.
Sin embargo, es válido insistir en el concepto central de este artículo: si bien la buena imagen personal puede pasar desapercibida entre los clientes, el no disponer de ella más tarde que temprano terminará limitando la demanda de productos y servicios.
En resumen
Al momento de hablar en cuanto a la imagen de los locales veterinarios y los profesionales y las personas que en ellos se desempeñan será imprescindible comenzar a tener en cuenta la mirada “del otro”.
Es clave entender que aquellos que el cliente percibe de la empresa y su personal será considerado como válido durante del resto del vínculo, lo cual puede ser verdaderamente positivo si ofrecemos la imagen adecuada y más que negativo en caso de no lograrlo.
Que quede claro: en materia de percepciones lo importante no es deslumbrar al otro, sino mantenerse siempre por sobre lo mínimo indispensable que se espera de nosotros. Ni más, ni menos.
Como reza una de las canciones insignia del rock nacional de las últimas décadas: es solo una cuestión de actitud.

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