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“No habría relación entre la medicina veterinaria y la depresión”

En base a los conceptos incorporados en un último seminario virtual de la OMS y la OPS, es imperativo un cambio de actitudes y creencias sobre el suicidio en Veterinaria.

Escribe Martín Soberano DVM & periodista

“No habría relación entre la medicina veterinaria y la depresión”El pasado 28 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud dictaron un seminario virtual sobre las Mejores prácticas para reportar el suicidio, dirigido a periodistas especializados en salud. Los disertantes fueron Devora Kestel, Jefa de la Unidad de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OPS/ OMS y Dan Reidenberg, experto en salud mental y prevención del suicidio.
Culminando la jornada, pudimos preguntar a los especialistas si existe una relación específica entre el suicidio y las profesiones, más precisamente, entre el suicidio y la medicina veterinaria. La respuesta fue negativa y una sensación de alivio recorrió el cuerpo de este cronista veterinario.
La respuesta fue negativa pero el efecto es muy positivo: no habría relación entre la medicina veterinaria y la depresión, según los expertos. Dijo la especialista de la Organización Mundial de la Salud, Kestel: “No me animaría a atribuirle a una determinada profesión el rótulo de suicida”.

“No me animaría a atribuirle a una determinada profesión el rótulo de suicida”. Devora Kestel.

Todo esto nos lleva sin dudas a reflexionar: es imperativo un cambio de actitudes y creencias sobre el suicidio en la medicina veterinaria.
Los medios de difusión, el rubro de los servicios veterinarios, el sector educativo y las organizaciones comunitarias deberán desarrollar actividades para reducir el estigma asociado con la búsqueda de ayuda por suicidio y promover dichos comportamientos. A su vez, se deberían realizar evaluaciones periódicas para vigilar los cambios de actitud y las creencias de los veterinarios respecto del suicidio, de los trastornos mentales y debidos al consumo de sustancias.

Todos somos periodistas
En la actualidad, gracias a los teléfonos móviles y las redes sociales, todos los veterinarios somos periodistas.
Por medio de un comentario en Facebook podemos expresar nuestra opinión sobre un hecho; o utilizar los 140 caracteres de Twitter para contar lo sucedido a un colega. Las redes sociales potencian nuestro mensaje: podemos subir fotos en Instagram, comentar en Google +, enviar mensajes por Whatsapp o Telegram, etc.
Sin embargo, si no estamos preparados para enfrentar la noticia del suicidio de un colega veterinario, menos podremos comunicarlo siguiendo pautas que no adicionen mayores daños, simplemente con la difusión de la noticia.
Conocer determinadas técnicas de comunicación nos permitirá discernir los mensajes recibidos. Nuestro espíritu crítico ayudará a otros colegas, por ejemplo, detectando una publicación que no cumpla con los parámetros recomendados para la prevención del suicidio y la depresión.
Las herramientas de comunicación en nuestras manos nos transformaron y deberemos utilizar dicho poder con responsabilidad.
Existen más de 100 estudios que reportan el fenómeno del contagio en episodios de suicidios…que la gente vulnerable escuche, lea o vea un suicidio y luego hago lo propio con su vida, es real, sucede y está científicamente comprobado.
El contagio es reproducido principalmente por los medios de prensa y últimamente, por la redes sociales. El suicidio por contagio ocurre cuando se reporta uno o más suicidios de manera que contribuye a otro suicidio.
A modo de ejemplo, se podría citar los del suicidio de Marilyn Monroe.
¿Por qué? En la década del 60, aumentaron un 12% los suicidios a los dos meses posteriores a la muerte de la actriz.

Mejores prácticas
Sin dudas que una de las mejores prácticas para reportar los suicidios con responsabilidad tiene que ver con poder evitar la explicación simplista del suceso. Pero además de ella hay otras: evitar glorificar o romantizar el acto de suicidio; descartar detalles o el método acerca del suicidio; no exhibir al suicidio como algo común o que el suicidio es una respuesta natural a las adversidades; evitar titulares sensacionalistas; el lenguaje es sumamente importante; restringir imágenes dañinas; no compartir el contenido de la nota del suicida; evitar difundir y ampliar los comentarios de la policía, personal de emergencia o personas cercanas e incluir siempre información sobre los centros de prevención del suicidio.

A los ejemplos

Dan Reidenberg.

Dan Reidenberg.

Describiremos, en las próximas líneas, el concepto de “evitar la explicación simplista del suicidio”.
Nunca podremos atribuir la causa de la muerte a un solo hecho en particular, a un solo punto. Por ejemplo, “el colega murió porque tenía poco trabajo”.
No es constructivo, ni preventivo un titular de un diario local que mencione: “La desocupación mata 45.000 personas por año”. Decir que la desocupación es la causa de las muertes es un poco arriesgado por no decir, una falsedad.
Comunicar que el suicidio es sólo causado por la desocupación es incorrecto.
Deberemos siempre explicar sobre la multicausalidad del suicidio.
En especial decir que, el 90% de los suicidas tiene una enfermedad psiquiátrica concurrente que pudo verse activada por disparadores como el estrés, frustraciones, etc.
En la Imagen Nº 1 que complementa este artículo veremos el titular: “¿Por qué los veterinarios se suicidan tanto?”.
Y agregan: “La tasa de suicidios de los médicos veterinarios es la más alta de todas las carreras técnico-científicas.
El estrés, la presión social y la carga emocional entre las causas de esta cruel estadística. Pero hay algo más…”.
Las imágenes Nº 2 y 3 también muestran coberturas de este estilo.
Frente a ello, es clave dejar en claro que es muy difícil de respaldar una afirmación así con estadísticas. No se puede estigmatizar una profesión como la veterinaria, un grupo etario ni religioso.
¿Y cómo hacerlo correctamente, entonces? Un buen ejemplo sería el artículo canadiense en dónde se invita a hablar sobre el tema (Imagen Nº 3).

Estadísticas globales

Devora Kestel.

Devora Kestel.

Las cifras sorprenden: de las 57 millones de muertes que se producen anualmente en el mundo, unas 172.000 personas murieron en una guerra y 569.000 murieron por causa del crimen violento (un total de 741.000 víctimas de la violencia humana).
En contraste, se informa que cometieron suicidio 873.000 personas.
A su vez y en un estudio anterior de la misma institución, las guerras causaron la muerte de 310.000 individuos y el crimen violento mató a otros 520.000.
La suma de muertes violentas fue el 1,5% de los 56 millones de decesos del año 2000. Sin embargo, ese año murieron 1.260.000 personas en accidentes de automóvil (2,25% de la mortalidad total) y 815.000 personas se suicidaron (1,45%).
Más allá de esto y si bien es la 3° causa de muerte entre las personas de 20 a 24 años, en los jóvenes en edad productiva y un 78% de los casos el mismo ocurre en países de ingresos medios o bajos, el suicidio se puede prevenir.
¿Por qué es importante la depresión?
Porque involucra a 50 millones de personas de todas las edades en las Américas, un 5% de la población. Afecta mayormente a mujeres y el 65% de las personas no recibe tratamiento. Sólo se destina el 2% del presupuesto estatal para la salud mental.
La depresión, a su vez, es promotora de suicidios. Son 65.000 muertes al año en las Américas y las edades oscilan de los 15 a los 49 años. Es significativo el aumento a partir de los 15 años y hasta la edad adulta.
Los datos seguramente no abarcan la totalidad de los casos y la cantidad de suicidios no reportados sería mucho mayor.

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