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Productor ganadero sí; empresario no

Para aumentar la productividad en la ganadería de cría no es suficiente con trabajar sobre los pilares tradicionales: nutrición, sanidad, genética y manejo. Debemos introducir en esta matriz un factor clave: el empresario.

Escribe Sebastián Ramón* – sebastian@laboratorioazul.com.ar

Productor ganadero sí;  empresario noEs conocido que en Argentina los indicadores de la actividad ganadera no están en su punto óptimo. Por citar un caso, la tasa de preñez a nivel nacional ronda el 60%.
Dicho de otra manera, el 40% (promedio) de los vientres que se utilizan en un establecimiento ganadero de cría solo producen gastos y ningún ingreso. La situación se agrava si tenemos en cuenta otros indicadores de productividad, tales como la tasa de parición y la de destete.
Generalmente se atribuyen estas pérdidas (con distinta ponderación) a alguno de los 4 pilares tradicionales que observan en los sistemas ganaderos de cría: nutrición (problemas en la cantidad y calidad de los recursos nutricionales), genética (falta de aprovechamiento de las tecnologías disponibles para el mejoramiento del rodeo), sanidad (estricto control de enfermedades a través del diagnóstico y la vacunación) y manejo (selección de machos y hembras por aptitud funcional, servicio controlado, control eficaz de toros, diagnóstico de preñez, correcto empleo de la IA y adecuada metodología para el destete de terneros, entre otras acciones a considerar).
No obstante, se omite tener en cuenta un factor que actúa como integrador de todas las herramientas y tecnologías disponibles en el sector: el empresario.
¿A qué hacemos referencia?
Fundamentalmente a la formación empresaria de quienes dirigen los establecimientos ganaderos de cría y a la utilización de herramientas que ofrecen las Ciencias de la Administración.
Está ampliamente demostrado que las mencionadas herramientas tienen una relación directa con los indicadores de productividad de cualquier organización.
Sin importar su tamaño o el rubro en el que se desempeñe, una adecuada utilización de las mismas mejorará la rentabilidad (siempre) de la empresa.
Esto, por supuesto, involucra también al conjunto de compañías, cuya actividad es la cría de ganado bovino.
Pero avancemos en el tema e intentemos resolver cómo poder mejorar los rendimientos en ese sentido.
Tomemos como punto de partida las funciones básicas de la administración: planificar, organizar, coordinar (dirigir) y controlar e intentemos responder las siguientes preguntas:

Planificación
– ¿Hemos definido la misión, la visión y valores que guiarán a la empresa?
– ¿Tenemos en claro los objetivos productivos, económicos, financieros, de corto, mediano y largo plazo?
– ¿Están trazadas concretamente las metas para cumplirlos?
– ¿Definimos las actividades para dar cumplimiento de objetivos y metas?
– ¿Realizamos un diagnóstico adecuado de nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas?
– ¿Trazamos las estrategias a llevar adelante o nos guiamos por el instinto?

Organizar
– ¿Están definidos los sectores, las funciones y los procedimientos a llevar a adelante en cada una de las áreas de la empresa ganadera?
– ¿Y las actividades e instrucciones para cada sector / función?
– ¿Tenemos un organigrama?
– ¿Contamos con recursos humanos suficientes y capacitados para llevar adelante las actividades definidas?
– ¿Están definidos los perfiles necesarios para cada actividad / función dentro de la empresa?

Coordinar (dirigir)
– ¿Todos en la empresa conocen su función / sector en el cual se desempeñan?
– ¿Todos en la empresa conocen el alcance de sus actividades?
– ¿Existen indicadores de desempeño?
– ¿Hemos delegado la toma de decisiones en forma adecuada?
– ¿Está clara la autoridad y responsabilidad que cada uno tiene?
– ¿Están armados los equipos de trabajo?
Controlar
– ¿Definimos los indicadores de desempeño para cada sector / proceso?
– ¿Quiénes registran esta información para luego tomar las decisiones correspondientes en caso de desvíos?
– ¿Los indicadores de desempeño son congruentes con los objetivos, metas que fijamos en la planificación?
– ¿Realizamos reuniones para reflexionar sobre errores y aciertos?
– ¿Hay una retroalimentación de los niveles superiores de la empresa?

Si frente a la mayoría de estas preguntas la respuesta ha sido “No”, usted seguramente tendrá una empresa; pero su comportamiento dista sustancialmente del de un empresario.
La actividad ganadera centra su atención en estadísticas y herramientas relacionadas con aspectos productivos, olvidando cuestiones fundamentales para una empresa como son los indicadores económicos y financieros.
A ello, deberemos sumarle el uso de herramientas tales como: presupuestos económicos, de inversiones, flujos proyectados de caja, análisis de costos marginales, diseño de sistemas administrativos eficientes, selección y entrenamiento de los recursos humanos, entre otras.
Cuando desde la gestión de la empresa no se llevan adelante las funciones básicas de administración (planear, organizar, coordinar, controlar) y los circuitos administrativos clave no están definidos adecuadamente (compras, ventas, cobros y pagos), los procesos de toma decisiones (definición de problemas, recopilación de datos, generación de alternativas y selección de un curso de acción) son incompletos.
Todo ello conduce a perder de vista un principio económico fundamental que es el de hacer un uso eficiente de los recursos (escasos), y adaptarlos a las necesidades que son ilimitadas.
Las herramientas y tecnologías están disponibles, y al alcance de todos.
¿Por qué es entonces que al ganadero le cuesta tanto incorporar tecnología?
Tal vez la respuesta esté ligada a las actividades que las personas que participan del rubro realizan en su rol de productor, pero poco de empresario.

*Este artículo fue publicado en la revista Noticias Veterinarias del Laboratorio Azul Diagnóstico.

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