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“Contagiarnos de las Buenas Prácticas Agropecuarias”

A pesar de que el campo argentino es fuente de alimentos para más de 400 millones de personas y aunque el Estado se queda con el 75% de su renta, el sector sigue comunicando mal su rol. La opinión de Ricardo Bindi.

De la redacción de 2+2
maildelautor@verLink.com.ar

Ricardo BindiRicardo Bindi es periodista agropecuario y formó parte del Congreso de Caena con el objetivo de analizar los mecanismos por los cuales el “campo” comunica sus mensajes al resto de la sociedad.
“Muchas de las personas que llegan al supermercado y se encuentran con que, por ejemplo, no hay manteca, suelen sacar conclusiones sin muchos fundamentos.
“Esto en parte ocurre porque las estrategias comunicacionales del campo suelen ser mediocres”, sostuvo el periodista.
¿Aportamos todos nuestro granito de arena para que esta situación se modifique?”.

Algo no anda bien en la comunicación que se hace desde el campo a la comunidad argentina en general. Expresiones como “las vacunas son nocivas” o “los agroquímicos lo contaminan todo” son mensajes distorsionados que llegan al público y se convierten en un ancla difícil de levantar.
Sin embargo, pocos caen en la cuenta que, en los últimos años, la esperanza de vida del mundo ha avanzado y los niveles de pobreza se han reducido a mínimos; en buena medida porque sobran alimentos.
Si queremos cambiar la imagen que tiene la sociedad del campo argentino, el productor debe tener en cuenta cada palabra que va a emitir y expresar: producir no solo es su medio de vida, sino que debe hacerlo manteniendo un equilibrio ambiental. Aplicando buenas prácticas.

Comunicándonos
En los últimos años, la presencia de activistas ambientales creció en el país.
Hasta ahí, nada disruptivo.
Sin embargo, ellos suelen contar una historia mucho más atractiva para el público sobre los supuestos daños que trae aparejada la producción agropecuaria que, lo que pueden llegar a contar los productores sobre su rol en el campo.
En números, se estima que son 300.000 los productores agropecuarios y no más de 2,5 millones de personas involucradas, directa e indirectamente, en la actividad en el país. Es decir: 39,5 millones de argentinos no saben nada sobre el sector agropecuario si alguien no se los comunica debidamente.
Muchas de esas personas llegan al supermercado y se encuentran con que, por ejemplo, no hay manteca. Y a partir de este hecho, cada uno saca sus propias conclusiones, aunque sin muchos fundamentos.
Esto en parte ocurre porque las estrategias comunicacionales del campo suelen ser mediocres. Se necesita mucho tiempo y dinero para dar con creativos que posicionen al campo en otro lugar, tal como ha ocurrido en países como Estados Unidos, por solo citar un ejemplo. Por ejemplo allí, el reconocimiento social hacia los fumigadores es muy bueno, tras algunas acciones realizadas inclusive destacando la importancia de su acción en dibujos animados de Disney. ¿Qué ocurre aquí? Todo lo contrario, suelen ser demonizados y se crean leyes restrictivas que no hacen más que frenar lo que significan avances tecnológicos.

¿Ante una nueva revolución?
Si repasamos la historia de las revoluciones, podemos observar que la Industrial se caracterizó por cinco elementos: revolución agrícola, aumento de la población, desarrollo comercial, comunicación y transporte y continúas innovaciones tecnológicas. ¿Acaso no estamos en el mismo escenario 200 años después?
Hoy en la Argentina hay que lograr una repatriación de las nuevas generaciones a la vida en el interior. Por otro lado, desarrollar el comercio para colocar los excedentes es fundamental; mejorar la infraestructura para reducir los costos; y la presencia de la innovación tecnológica, están a la orden del día.

“Los grupos representativos del agro deben ser creativos y tener no solo aptitud sino actitud para cambiar su imagen”.

¿Estamos listos para una nueva revolución? Creo que sí. Tenemos todo lo que demanda el mundo: agua, energía y alimentos. Deberemos ajustar algunos puntos: nos falta la cultura del trabajo, un refuerzo de la educación y una reforma tributaria que descomprima la situación de los privados.
A pesar que el campo argentino es fuente de alimentos para más de 400 millones de personas y aún el Estado se queda con el 75% de la renta sectorial, los grupos representativos del agro deben ser más creativos y tener no solo aptitud sino actitud para cambiar su imagen.

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