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“Decidir es elegir el problema con el cual queremos convivir”

El profesor Lucio Traverso (IAE) compartió las distintas aristas que componen uno de los ejercicios más frecuentes en la vida: elegir que desafió enfrentar. En el marco del 6° Congreso Argentino de Nutrición Animal, realizó un taller para que la incertidumbre no sea un factor paralizante.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

¿Con qué herramientas me voy a
encontrar en este artículo?

Uno de los factores determinantes en la continuidad (o no) de su negocio pasa por una correcta toma de decisiones y así lidiar con los problemas del mañana.
El profesor de la Escuela de Negocios IAE, Lucio Traverso, disertó en un taller organizado en el marco del 6° Congreso Argentino de Nutrición Animal (CAENA) sobre las herramientas de las cuales pueden valerse tanto empleados como jefes para la toma de decisiones. “Estar confortados con la decisión que se toma tiene que ver con un proceso a través del cual se analizó, calificó y elaboró una serie de alternativas que me acerquen a la solución, pero no porque elegí la mejor sino que cuando pase el tiempo, puedo rever por qué estuve acertado o no”, expresó el profesional. En este artículo, podrán repasar los elementos que rigen la toma de decisiones; el valor de la prudencia y la capacidad de localizar a los empleados con características prudenciales o con actitudes temerarias.

Tomar decisiones es algo de todos los días. Pero si la intención es hacer una colocación financiera, segmentar un mercado, estudiar un producto o instalar un nuevo layout en el local, hay muchos cursos de capacitación en el mercado para avanzar con más firmeza en esa clase de toma de decisiones. Ahora bien, ¿cuántos suelen capacitarse para mejorar en ese aspecto?
En el marco del sexto Congreso Argentino de Nutrición Animal, organizado por CAENA y al cual asistió el equipo de esta Revista 2+2, el profesor Lucio Traverso de la Escuela de Negocios IAE lideró un taller sobre las implicancias que tiene la toma de decisiones en los resultados de los negocios.
“Es el paso previo a la acción; una capacidad personal que se puede desarrollar a partir de herramientas y una metodología”, afirma Traverso y completa: “La toma de decisiones no es otra cosa más que elegir el problema con el cual queremos convivir. Los problemas están siempre entre nosotros y generalmente son fruto de decisiones que hemos tomado en el pasado”.
Nunca habrá una solución óptima
Más allá que es importante saber tomar decisiones, debemos destacar que no todas tienen la misma importancia. De hecho, la enorme mayoría de las decisiones son impulsivas y están basadas en la emoción.
Para Traverso, muchas no son tan previsibles y siempre nos falta tiempo e información antes de tomarlas.
“Un directivo es aquel que tiene prudencia al tomar decisiones. Esa prudencia, en términos de virtud, es el punto medio entre aquel que jamás toma una decisión y el temerario que, primero hace y después se pregunta por qué lo hizo”, asegura el experto.
“Las decisiones tienen mucho que ver con quiénes somos y en el momento en el cual estamos. Hay un ejemplo que grafica esa situación”, señala Traverso.
El cuento breve consiste en una baronesa que tiene un amante y su esposo antes de salir del castillo, le pide que permanezca adentro. Sin embargo, ella lo desobedece y huye para ver a su amante. Al querer regresar al castillo, se encuentra con un loco con un cuchillo que le impide el paso y finalmente, la asesina. En el medio, ella recurrió al auxilio de su amante, una amiga y un gondolero, pero nadie acudió a su pedido.
“Nunca llegaremos a la decisión óptima sino a la mejor decisión posible con los elementos que tenemos. La emocionalidad nos lleva muchas veces a orientar la toma de decisiones hacia lo que en realidad, queremos que suceda”, señala Traverso y sigue: “Existen muchos estudios que confirman que la decisión se toma a partir de las sensaciones, incluso después de hacer todos los análisis racionales del caso”.
Para el especialista, tomar decisiones no se trata de observar una foto sino el transcurrir de una película donde se suceden una serie de circunstancias que nos llevan a un resultado.
En ese sentido, Traverso explica: “Los hechos de la realidad no son ni buenos ni malos, es decir, no es importante la realidad sino lo que hacemos con ella. Acá entran a jugar los sesgos y condicionantes personales con los cuales fundamento. Y no hay una solución óptima sino la interpretación de la realidad y las consecuencias de los actos que tomamos en base a eso”.

La vida como escuela
“Decidir es elegir el problema con el cual queremos convivir”“Mucho más allá de lo que digo, soy lo que hago, porque muchos decimos lo que queremos que oigan de nosotros, pero terminamos mostrando más por lo que hacemos”, dispara Traverso.
La mayor escuela para dar respuestas a estos interrogantes es la vida.
“Muchas veces debemos tomar decisiones sin tener la información necesaria. Por eso cada uno debe estar preparado para, en su posición, resolver razonablemente ese dilema para el cual no hay un resultado concreto”, analiza el disertante ante el auditorio de Golden Center, Parque Norte, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se realizó el Congreso.
“Como director de marketing, administrativo, en la pata comercial o al frente de un local, nuestros jefes esperan siempre que logremos conducir una situación de incertidumbre”, lanza Traverso, al tiempo que recomienda contar con un soporte donde apoyarse, una persona de confianza, pero mucho más que eso, poder desarrollar la competencia de pensar en términos prudenciales.
¿Cómo saber si estamos ante una persona prudencial en nuestra empresa?
“Si ante un desafío complejo se toma una decisión y usted le pide las razones del caso a una persona de su equipo y esta le responde con los motivos antes de dar tres pasos, me preocuparía. Mientras que, si me pide tomar un café para explicarme las razones detalladamente, estamos más cerca de la solución que del problema”, argumenta el profesional.
“Estar confortados con la decisión que se toma tiene que ver con un proceso a través del cual se analizó, calificó y elaboró una serie de alternativas que me acerquen a la solución, pero no porque elegí la mejor sino que cuando pase el tiempo puedo rever por qué estuve acertado o no”, agrega.
La prudencia como virtud

Lucio Traverso.

Lucio Traverso.

“No hay que tenerle miedo a la incertidumbre porque es el espacio de la libertad”, reflexiona Traverso y agrega: “La capacidad de tomar medidas prudenciales debe tratar de convertirse en virtud para que con el paso del tiempo se transforme en un mecanismo automático”.
Para el profesor de IAE, el desafío ante cada dificultad es poder convertir toda esa ansiedad en algo complejo, es decir, aún no lo resolví, pero ya sé cómo voy hacerlo. “Hay que tener claro que los problemas nunca se van a resolver en el mismo nivel que se presentaron. Muchas veces tomamos desafíos sin medir las dificultades que conllevan, sin embargo, uno puede ser protagonista o víctima ante cada situación, es decir, direccionar la acción o poner el problema en el otro”, analiza.
A modo de cierre, Traverso señala que somos nosotros quienes pincelamos la vida en los ámbitos que elegimos actuar. “Quiero ser padre, trabajar, jugar al futbol, ser miembro de una asociación; elegimos donde queremos estar, pero asumimos un rol y sus respectivas consecuencias. En ese camino, uno termina conformándose como ser… al hacer, se hace”, concluye.

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