HomeEdición ImpresaProductores, tenedores y renta

Productores, tenedores y renta

Si entendemos a qué se debe la variación patrimonial que experimenta el sistema ganadero, comprenderemos la posibilidad de “resguardar valor” que muchas veces se asume como objetivo, más allá de lo productivo.

Eduardo Ponssa

El negocio ganadero (y sobre todo la cría bovina) no depende solamente de la producción que se logre. Por supuesto que la cantidad total de bovinos, su eficiencia productiva y el precio de los productos inciden, y mucho, en el resultado económico. No hablamos de no monitorear estas variables productivas, planificando mejoras o cambios.
Sino de tener presente la otra gran pata del negocio: el resultado por Tenencia.
¿De qué se trata esto?
A diferencia de la agricultura, en donde año a año se cosecha el cultivo para poder obtener la producción, en la cría bovina la producción de terneros se logra sin necesariamente agotar al recurso que los genera: la vaca. Podríamos decir que la producción de terneros “va por un lado” y el capital hacienda requerido “se mantiene al margen”.
En la agricultura, en cambio, la producción se logra a expensas de “gastar” todo el capital (semilla, herbicidas, insecticidas, fertilizantes, etc.). Es cierto que con el grano cosechado luego podrá lograrse un resultado comercial que dependerá de la diferencia de precios entre el momento que se cosecha y cuando se comercialice el producto, pero no es exactamente lo mismo: se trata de un bien producido.
La vaca, en cambio, es un recurso para producir, y permanece –en principio- todo el año en nuestra empresa.
Esto lleva a la primera aclaración: en todos los casos estamos hablando de resultados económicos.
Es decir, de aquellos vinculados a la evolución del capital de la empresa (Patrimonio Neto) y que no necesariamente son saldos financieros (Liquidez).
Muy bien, ¿y todo esto en qué resulta?
En que en la cría, además del resultado productivo hay otro vinculado a la tenencia, pudiendo ser este último muy importante. Veamos.

Un ejemplo
Para ser bien gráficos utilizaremos un caso real, ocurrido en el ejercicio 2009 – 2010, período durante el cual el precio de mercado de la hacienda pegó un salto importante, bastante más alto que la inflación. De alguna manera, esto fue un “rebote” después de algunos años durante los cuales el precio se había mantenido sin grandes variaciones debido a la intervención estatal.

Cuadro Nº 1. Precios por Kg. de las categorías de stock al inicio y al final del ejercicio 2009 – 2010.
Peso Kg Precio/Kg
$ Corrientes al inicio $ Inicio  index. al cierre (1) $ al cierre (2) Variación (2-1)/1
vacas paridas 400 5,28 6,4 9 40,60%
vacas preñadas 400 2,23 2,7 4,2 55,40%
cut 384 1,73 2,1 3,6 71,70%
toros 650 3,38 4,1 7,15 74,50%
vaquillonas 2 años 330 2,72 3,3 5,9 79,00%
vaquillonas 1 año 220 2,85 3,45 6 73,70%

En el Cuadro Nº 1 se muestran los precios expresados por kilogramo de las categorías de stock al inicio (el 1º de julio de 2009) y al final (30 de junio de 2010) del ejercicio. Los pesos (kilogramos por cabeza) de estas categorías se asumen como constantes; es decir que no varían entre el inicio y el final del ejercicio.
Otro dato: el precio de la vaca parida incluye el valor del ternero.
Observamos que hay tres columnas para los precios.
La que estipula “pesos corrientes al inicio”, indica simplemente cuánto valía esa categoría al inicio en el mercado en moneda de ese momento -julio 2009-.
Suponiendo que la inflación mayorista del período 2009 – 2010 haya sido de 21,2% (índice Congreso), podemos indexar estos precios, “agregándoles la inflación del año”, y así expresarlos en moneda del cierre (junio de 2010).
Para ello, sólo hay que multiplicarlos por 1,212. De este modo, obtenemos los precios que figuran en la columna denominada “$ al inicio indexados al cierre”.
Por ejemplo, vemos que una vaca preñada de 400 kg al inicio valía 2,23 $/kg ($892 por cabeza). Si este valor hubiese aumentado igual a la inflación, hubiera dado 2,23$ x 1,212 = 2,70 $/kg ($1.080 por vaca), o en otras palabras: con 2,70$ a fines de junio de 2010 podíamos comprar en promedio lo mismo que con 2,23$ un año antes. Pero en realidad las vacas preñadas valían mucho más al cierre: 4,20 $/kg ($1.680 por vaca).
Empezamos con una vaca que valía casi $900 y al final del ejercicio vale $1.680: aumentó un 55% en un año (y vemos que otras categorías aumentaron más todavía en términos relativos, en promedio la suba fue del 63%).
Esta situación fue la que generó un importante resultado por tenencia (positivo), debido a que la hacienda se valorizó, como se vio, muy por encima de la inflación del año.

¿Cómo calcular la tenencia?
Para calcular el Resultado por Tenencia podemos valorizar el Inventario al inicio “como si no hubiera habido resultado por tenencia”.
Es decir, a precios del cierre. Esto sería suponer que el precio de la hacienda se mantuvo siempre en el valor final. Luego se vuelve a valuar el inventario a precios del inicio, indexados al cierre.
La diferencia entre ambos cálculos es el Resultado por Tenencia.

Cuadro Nº 2. Valorización del inventario inicial. Dos opciones.    
a precios inicio index. al cierre a precios del cierre
Cabezas Kg totales Precio por kg Gasto de venta Valor Neto $ Precio por kg Gasto de venta Valor Neto $
vacas paridas 12 4.800 6,4 6,00% 28.874 9 6,00% 40.608
vacas preñadas 346 138.400 2,7 6,00% 3.516.118 4,2 6,00% 546.403
cut 31 11.904 2,1 6,00% 23.462 3,6 6,00% 40.283
toros 16 10.400 4,1 6,00% 40.048 7,15 6,00% 69.898
vaquillonas 2 años 103 33.990 3,3 6,00% 105.330 5,9 6,00% 188.509
vaquillonas 1 año 124 27.280 3,45 6,00% 88.577 6 6,00% 153.859
TOTAL 632 226.774 2,99 637.909 4,88 1.039.560
Resultado por tenencia: 1.039.560 – 637.909 = 401.652 $

En el Cuadro Nº 2 se muestra el inventario inicial (vemos que al inicio había 632 cabezas en el campo, sin contar los 12 terneros al pie de la madre).
Luego, este stock es valorizado al precio de inicio indexado y al precio del cierre.
En ambos casos se restó un 6% correspondiente a gastos de venta.
La diferencia, de $401.652 es el Resultado por Tenencia. Esto representó unos $900 de aquel momento por vientre en servicio (unos $3.200 de hoy).
Suponiendo un 72% de destete sobre vientre entorado y realizando reposición propia se calcularon las Salidas y Entradas de hacienda.

Cuadro Nº 3. Cálculo de la Producción de Carne y del Ingreso Neto (incluyendo el efecto de la Tenencia).
SALIDAS DE HACIENDA 111.040 kg 603.399 $
ENTRADAS DE HACIENDA 1.950 kg 20.670 $
INVENTARIO FINAL 208.368 kg 900.167 $
INVENT. INICIAL EN $ INDEX 226.774 kg 637.909 $
PROD. DE CARNE 90.684 kg
INGRESO NETO 844.987 $

En el Cuadro Nº 3 se muestran los resultados, incluyendo los inventarios (el del inicio se valorizó a precios del inicio indexados al cierre, por lo que el Ingreso Neto incluye el Resultado por Tenencia).

Conclusión
El aumento patrimonial total de este sistema productivo, antes de gastos, fue de $844.987. Este fue el Ingreso Neto realmente obtenido en el ejercicio 2009 -2010 en el ejemplo analizado (restando luego los gastos directos, se obtiene el Margen Bruto). Pero este valor encierra dos realidades: un resultado productivo y uno por tenencia (que en este caso dio positivo).
Si queremos “eliminar” el efecto de la tenencia, calculamos el Ingreso Neto del mismo modo pero reemplazamos el Inventario inicial en pesos indexados por el Inventario inicial en pesos del cierre.
Realizando esta operación obtendríamos un Ingreso Neto “hipotético” de $443.336.
Este hubiera sido el Ingreso económico si no hubiese habido efecto por Tenencia, es decir que corresponde al aspecto productivo de la cuestión.
La diferencia es el efecto de la Tenencia que, como ya se determinó, fue de $401.652.
Esto nos muestra que, en este caso y en ese período, nada menos que un 47,5% del Ingreso Neto correspondió al Resultado por Tenencia, y el 52,5% a la Producción.
El ejemplo demuestra fehacientemente lo que efectivamente ocurrió en la mayoría de los casos en los campos de cría durante 2009-2010, luego de varios años de Resultado por Tenencia negativo (debido a que los precios ganaderos “no movían” en los años previos).
Al entender mejor a qué se debe la variación patrimonial que experimenta el sistema, comprendemos también la posibilidad de “resguardar valor” que muchas veces asume como objetivo el productor ganadero, más allá del hecho productivo.
Esto explica no pocas decisiones.
Algo similar podría aplicarse al productor que es propietario de la tierra.
En todos los casos se busca multiplicar el efecto tenencia, con el siempre renovado desafío de producir más y mejor.

Eduardo E. Ponssa

Area Economía y Administración Rural. Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro. Tandil, Buenos Aires.

Comentarios

POST TAGS:
COMPARTIR:
Valoración: