HomeEdición Impresa“Las mujeres líderes trabajan la motivación con mayor fluidez”

“Las mujeres líderes trabajan la motivación con mayor fluidez”

Al frente de la clínica veterinaria, el sesgo femenino aporta un plus desde la empatía y un costado más humano; hasta una cuota de intuición, pero sin dejar de lado las características que debe reunir todo jefe.

 

Vanesa Rivera

Silvina Muñiz – VET Clínica Martínez, San Isidro. Buenos Aires.

Tenía un gran entusiasmo por abrir mi consultorio propio para concretar ideas que tuvieran mi impronta.
Siempre me gustaron los desafíos y así fue como en 1988 llegó el momento de inaugurar VET Clínica. Fue clave siempre saber que tenía mucho por aprender y que esos serían mis primeros pasos. Abrí la Veterinaria en un lugar donde había profesionales de renombre, con mucha experiencia.
Decidí entonces, trabajar junto a ellos, formarme y aprender.
Ser confiable cuando uno empieza es una ardua tarea. No comprendía la parte comercial y tuve que asesorarme para llevar la Clínica adelante. Hoy cuento con tres colaboradores, en quienes confío y me ayudan mucho, trabajando en equipo. Un buen líder debe ser confiable, intuitivo, empático.
Debe saber trabajar en equipo rescatando las fortalezas de cada integrante.
Ser mujer y estar al frente de una clínica veterinaria fue positivo.
Tuve que esmerarme y aprender. La empatía auténtica con la gente, teniendo en cuenta sus emociones, me permitió desarrollar un estilo diferente. A su vez, el buen gusto, el orden y la vocación de servicio generaron siempre un buen impacto. Todos aspectos indispensables, al nivel de la intuición y la empatía; la posibilidad innata de hacer muchas cosas al mismo tiempo, el buen manejo del tiempo, el orden y el entusiasmo.

En primer lugar, considero que el liderazgo parte de una actitud y un comportamiento.
Es decir, hay un porcentaje de naturalidad en el rol. Igualmente y si bien existen características de la personalidad que influyen en la forma en que se ejerce el liderazgo, hay capacidades y competencias que se pueden adquirir.
Un buen líder tiene que saber escuchar y en esa escucha poder resolver las inquietudes que se plantean, dentro de lo posible, en un corto plazo.
De esta manera, se genera pertenencia, seguridad en el líder y el equipo se siente cuidado. Lo importantes es ser sensible a las necesidades y aspiraciones de las personas, inspirando confianza.

Una buena líder mujer, y un buen líder en general, tienen que generar empatía constante con su equipo, clientes y proveedores de forma natural, no forzado. Llegar al otro a través de la teoría del espejo, hablando el mismo lenguaje o código con el que cada uno se maneja, y poniéndose en el lugar del otro con una mirada humilde y amorosa.
Además, es importante tener una mirada humana, agradecida, y una coherencia entre el ser, el decir y el hacer.
Esto es lo que marca la diferencia de un buen profesional. Por ello, promuevo con mis equipos, que manifiesten un corazón humilde y agradecido frente a los recursos que tengan a cargo.
Por otro lado, es clave el humor, cuan diferente es el día a día en el trabajo cuando lo que uno hace tiene una cuota de diversión.
Esa energía se transmite y todo se vive con mayor alegría.
A lo largo de estos 15 años lideré principalmente equipos de mujeres, y a pesar de los mitos que se generan entorno a esto, les aseguro que siempre nos hemos manejado en una perfecta armonía y camaradería con humor, respeto por el tiempo del otro y un excelente clima de trabajo.
Siempre digo que mi consultora es el “Peter Pan” de un espacio laboral, donde convive y confluye, no solo la buena energía, sino lo lúdico, y el poder reírse de las propias equivocaciones.
También es importante darle la oportunidad a las nuevas generaciones de plantear cómo manejar algunas temáticas, dejar ser y dejar hacer.
Escucho a mi equipo en cada propuesta que me acercan, las consulto sobre variedad de temas, las involucro en muchas de mis decisiones, las hago sentir que son parte. Esta libertad de trabajo es la que nos ha permitido crecer.

Claudia Velázquez – Veterinaria Rossotti
Mar del Plata, Buenos Aires.

Claudia Velázquez - Veterinaria RossottiComenzar en Mar del Plata, una ciudad nueva para mí, fue un desafío; sobre todo dando los primeros pasos en la profesión. Fue todo un reto hacerme conocida y ganar la confianza de los clientes.
Todo lo hice movilizada por el deseo de trabajar de mi profesión de forma independiente, con el sueño de crear una Clínica Veterinaria y marcar la diferencia. Hoy, somos un equipo de 7 personas, en administración, ventas, peluquería y clínica. Como líder, debo generar confianza en el equipo y su entorno, ya que la misma es el fundamento de toda relación y del liderazgo. Para eso, también es importante que reconozca los esfuerzos y logros. Del mismo modo, tener objetivos definidos y trasmitirlos correctamente. Si pensamos en las mujeres, podemos decir que su presencia en el local da mayor sensibilidad frente a algunas situaciones que se presentan diariamente. Muchas veces vivimos momentos gratos frente a los nacimientos o, difíciles frente a enfermedades, la muerte o la decisión de una eutanasia. En estos casos, creo que la mujer agrega un plus… el cliente se siente más acompañado.
La principal característica que reúnen las mujeres es la empatía: tenemos la capacidad de comprender lo que le pasa a otras personas y reaccionar a esas necesidades.
A su vez, pensemos que el 80% de las decisiones de negocios se hacen basadas en la intuición y las mujeres somos famosas por ello…

Otro de los puntos que rescato para ser un buen líder mujer es el respeto.
Cuando hablo de respeto, no solo me refiero en el trato cotidiano, sino el respetar que cada una tiene su vida privada, valorando los espacios y tiempos del otro. Por ello, en la consultora les obsequiamos una semana de vacaciones de invierno, porque respeto muchísimo todo lo que dan en el año y es mi forma de reconocérselos.
No es moda lo que establecí sino que siempre quise dar lo que me hubiese gustado recibir cuando era empleada.
En cuanto a los beneficios y el impacto del liderazgo femenino en empresas, agrego que la capacidad de las mujeres para colaborar, construir consenso, liderar e inspirar equipos se convierte en una herramienta fundamental en un entorno laboral cada vez más complejo e interconectado, donde resulta vital construir sentido de pertenencia para que las tecnologías no nos separen.
Las mujeres líderes trabajan la motivación con mayor fluidez y sacan lo mejor de su personal gracias a la personalización de la relación, conocimiento personal e involucramiento que pueden ofrecer con mayor ventaja.
Otro beneficio, es que las empresas ganan un mayor enfoque humano: generar ganancias –sin duda– pero sin descuidar los beneficios e impacto sociales.

Esto, además, promueve una búsqueda permanente para aumentar la integración y la confianza en los equipos, lo cual favorece que la misión de la empresa sea vista de forma colectiva, sensible, participativa e inclusiva, desalentando el egoísmo, la competencia y el aislamiento.
Por último, no considero que haya un gran diferencial entre lo que debe ser un buen líder mujer u hombre. Ambos deben tener en cuenta estos valores y esta forma de trabajar con sus equipos.
Igualmente, creo que los liderazgos son distintos. Por lo general en el liderazgo femenino, se destaca la capacidad de escuchar, la sensibilidad en los vínculos, la facilidad para comunicarse, la intuición y nuestra capacidad multitarea.
Nuestro liderazgo es más contenedor, cooperativo, somos más flexibles y sabemos trabajar en equipo. Una buena líder mujer tiene que ser ella realmente, como lo es con sus hijos, con su pareja, mostrarse autentica, genuina.

Vanesa Rivera

Fundadora y Directora de la agencia Ver y Comunicar.
Fue Brand Manager en BGH. Trabajó enfocada en retail marketing, acciones promocionales, estrategia comunicacional y planificación estratégica del negocio.
Es responsable de PR para toda Latinoamérica en Columbia Pictures. Licenciada en Publicidad y Marketing en UCES. Docente por 10 años de la carrera publicidad en dicha institución.

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