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Cuatro de cada diez vacas están de vacaciones

Cuatro de cada diez vacas están de vacaciones

Los productores aún no cayeron en la cuenta que los niveles de destete repiten el histórico 61% desde hace más de tres décadas, lo que significa tener un 39% del rodeo vacuno literalmente paseando en los campos.

Esscribe Facundo Sonatti

Sin dudas, una de las razones que explican el estancamiento de la productividad ganadera argentina tiene que ver con la baja adopción de planes sanitarios completos y efectivos en los rodeos; el talón de Aquiles de la realidad.
“Argentina pierde $ 28.000 millones por no implementar un correcto plan sanitario”, afirmaba la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios ya en el año 2017, explicando que cada 100 vacas solo se preñan 76, pero cuatro pierden su cría antes de nacer. A su vez, de los 72 terneros nacidos, 11 se pierden antes del destete. Y así es como nos quedan apenas 61 terneros.
¿Qué pasa con esos 39 terneros que no llegan a su desarrollo?
Para Caprove, 10 de las 24 vacas no quedan preñadas por problemas sanitarios. Es más, de los cuatro animales que se pierden antes del parto, tres son por sanidad y de los 11 no nacidos nueve se pierden antes del destete por problemas de diarrea, neumonía perinatal. Es decir, la Argentina pierde 4,4 millones de terneros cada año, solo por problemas sanitarios.
La sanidad es una parte estratégica para aumentar la productividad, y de esta manera poder abastecer los dos mercados, el local y el externo.
Si bien está claro que en los últimos años la agricultura se ha quedado con cerca de 15 millones de las mejores hectáreas ganaderas a nivel nacional, desde la Cámara de laboratorios resaltan que habitualmente se habla de “aumentar el stock para crecer”, situación que no debería ser obligatoria.
“No se necesita un aumento generalizado de animales sino tres millones más de terneros cada año. Esto se logra con mayor eficiencia productiva, porque si esperamos aumentar ese número de terneros con el sistema actual, necesitamos cinco millones adicionales de vacas y ¿dónde las vamos a tener?”, cuestionan.

El corazón del problema
Las enfermedades parasitarias generan pérdidas por $14.000 millones al año en la ganadería. Las reproductivas representan otros $6.300 millones; las infecciosas $4.200 millones y carenciales, $3.500 millones. Es decir, un total de $28.000 millones. Esa es la cifra de pérdidas que genera la falta de un manejo sanitario adecuado en la producción ganadera argentina.
En ese marco, desde Caprove se destaca que en 2017 los ganaderos invirtieron en sanidad $61 (promedio) por animal y por año, pero solo $40 se destinaron a sanidad preventiva; el resto lo volcaron a remediar problemas que no supo prevenir.
¿Cuánto hubiera costado el año pasado un plan sanitario completo? $75 por animal y por año (promedio).
Los $35 que no se invierten juegan a favor de una pérdida cuantiosa a nivel país.
Por no invertir como país los $1.890 millones correspondientes para evitar la presencia de enfermedades en los rodeos bovinos, se pierden de facturar $28.000 millones.
En definitiva: un peso de inversión puede generar $14 de rentabilidad; por eso las grandes empresas están donde están.
No olvidemos que mientras que la Argentina aplica en promedio el 50% de su plan sanitario, los Estados Unidos lo hacen en un 85% y mientras nosotros producimos 56 kilos por cada animal en pie, cada 12 meses, ellos producen 127 kilos.
Es decir, un 150% más, con solo un 60% más de inversión en su programa sanitario, más allá del mayor peso de faena.
En este marco el rol del veterinario es fundamental. Lograr que estas inversiones se concreten en base a su asesoramiento permitiría lograr más terneros, más carne por hectárea y con una baja inversión. Ya es momento de cambiar el paradigma de tenencia de vacas por producción de carne. ¿No les parece?

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