HomeEdición ImpresaEl debate que viene: ¿quién regula la comercialización electrónica de productos veterinarios?

El debate que viene: ¿quién regula la comercialización electrónica de productos veterinarios?

Osvaldo Rinaldi, presidente del Colegio de la provincia de Buenos Aires, analiza la situación actual de esta problemática y plantea desafíos concretos de cara al futuro.

Luciano Aba

Mercado Libre en números

Con 211,9 millones de usuarios registrados, 10 millones de vendedores y 33,7 millones de compradores activos, el principal ecosistema de comercio electrónico en América Latina, Mercado Libre, marcó el récord de 270 millones de artículos vendidos y ventas netas por US$ 1398 millones en 2017, un 65% más que en 2016.
Según los expertos, “el acelerado desarrollo de Mercado Pago, el programa de Fidelidad y las iniciativas de Envíos Gratuitos, están entre los principales factores de este éxito”.
Tal como se ha publicado recientemente en distintos medios de comunicación, compartimos algunos de los números más destacados en cuando a los resultados registrados últimamente por la compañía argentina fundada por Marcos Galperín.
El número de artículos comercializados el último año creció un 49,1% respecto al 2016.
Este volumen de operaciones representó un total de US$ 11,7 billones transaccionados en la plataforma.
La oferta de productos dentro de la plataforma aumentó a 114,2 millones de artículos listados. Hubo 9 compras y 4.000 búsquedas por segundo.
Asimismo, Mercado Pago terminó el 2017 con 231,4 millones de transacciones de pagos realizadas, un 66,8% más que el año anterior. El volumen de dinero transaccionado fue de US$13,7 billones.
Vale destacar también que los ingresos en México, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay están creciendo por encima del 50% cada año, como resultado del fortalecimiento del “ecosistema” de Mercado Libre.

Si bien la legislación que actualmente regula la comercialización de productos veterinarios en la Argentina posiciona al médico veterinario como actor estratégico para que las operaciones se lleven adelante, la misma se sustenta no solo en un endeble marco de control sino también sobre la base de paradigmas que paulatinamente se han ido modificando y sobre los cuales existe un claro vacío legal. Este es el caso, sin dudas, del comercio electrónico.
En ese marco, vale destacar que, tras reiteradas consultas y presentaciones realizadas por el Colegio de Médicos Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, junto a otras entidades colegiadas y profesionales veterinarios privados, desde la Dirección de Productos Veterinarios de Senasa se informó recientemente que se está próximo a la firma de un convenio de colaboración entre el organismo sanitario nacional y la empresa Mercado Libre.
Según la entidad profesional, este proyecto fue iniciado por la Dirección Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, en conjunto con la Coordinación General de Infracciones del organismo, y tiene por objetivo impedir la publicación de productos veterinarios en www.mercadolibre.com.ar, independientemente de su categorización.
“De este modo y con el proyecto en marcha, se evitaría la comercialización de productos veterinarios a través de este canal, donde resulta imposible la prescripción y asesoramiento de un veterinario tal como lo establece la ley 13.636 y sus complementarias”, aseguraron mediante un comunicado de prensa desde el Colegio de Buenos Aires. Y agregaron: “Se está desarrollando un glosario de palabras claves con la que se minimizaría la probabilidad de publicaciones que no cumplan con la normativa vigente”.

¿Qué hay de nuevo?
Comprendiendo la importancia y vigencia del tema, esta Revista 2+2 tomó contacto con el Dr. Osvaldo Rinaldi, presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, quien se mostró preocupado por la situación actual, dejando en claro que si bien desde hace años la oferta de productos veterinarios a través de Internet es una realidad, fue quizás en 2015 / 2016 cuando los matriculados empezaron a interiorizarse y a exigir una mayor atención sobre el tema. “Probablemente antes no estaban al tanto de esto o subestimaban el impacto de la práctica sobre la evolución normal del mercado”, nos explicó Rinaldi. Y completó: “No solo a través de los presidentes de los Distritos comenzamos a recibir este tipo de reclamos, sino también por medio de las redes sociales en las que interactúan los profesionales”.
Más allá de esto, el veterinario destacó que si bien existe la posibilidad de trabajar en conjunto con el Senasa para que Mercado Libre (Ver recuadro) accione limitando la visibilidad de las páginas que sean denunciadas, el verdadero desafío es poder regular la venta On Line a nivel general.
“El problema central es que no queda claro quién es el que comercializa; no se informa si cuenta con un Director Técnico veterinario habilitado y tampoco se establece ningún tipo de restricción respecto de productos que son de prescripción profesional. Esto ocurre sin dudas con los productos vinculados con los animales de compañía, pero también en el ámbito de las tecnologías destinadas al sector pecuario”, aseguró Rinaldi.
Vale aquí también tener en cuenta que se trata de insumos para los cuales la recomendación veterinaria es estratégica, no solo en el ámbito de la venta, sino fundamentalmente en su forma de uso y aplicación.
No podemos ya desconocer el impacto que producen los fenómenos de resistencias antimicrobianas y antihelmínticas sobre la eficacia de estos productos y el bienestar de la población animal y humana.

Una tendencia generalizada
En este contexto, el Colegio de Veterinarios bonaerense está llevando adelante el seguimiento del tema con un grupo de abogados, junto los cuales inclusive se han generado encuentros con la entidad que agrupa a los farmacéuticos de la provincia, sector que atraviesa una problemática similar.
“Más allá de los diagnósticos que podamos realizar, está claro que hasta que no exista una legislación específica que regule el comercio electrónico deberemos trabajar en base a soluciones parciales”, nos explicó Osvaldo Rinaldi.
¿Qué es lo que se podría hacer? Nada sencillo. Se ha conformado un cuerpo de peritos informáticos y escribanos para que documenten la oferta concreta de un producto veterinario en Internet, se realice luego la denuncia correspondiente en una fiscalía federal y a partir de allí, trabajar en que se bloqueen dichos espacios virtuales.
“El objetivo principal debería ser poder identificar los IP para saber definitivamente quién es el que está comercializando; esta persona deberá demostrar si cumple o no con la legislación tradicional vigente ya que los productos veterinarios no son de venta libre (Ver recuadro)”, reforzó nuestro entrevistado.
Frente a esto, el Colegio de Veterinarios tiene la posibilidad de interdictar la mercadería ofrecida, en operativos conjuntos tanto con la Policía Bonaerense, como con Rentas de la provincia.

La nueva competencia

¿Son de venta libre los medicamentos?

En octubre de 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó una demanda que pretendía colocar a los productos veterinarios de “venta libre” en las góndolas de los supermercados, lo cual finalmente no prosperó.
Las leyes nacionales y provinciales vigentes no dejan dudas sobre dónde el consumidor debe adquirir un zooterápico: en las veterinarias.
El mencionado fallo establece que los productos veterinarios denominados de “venta libre” no tienen el alcance de “libre comercialización”, sino el de la venta sin receta en establecimientos habilitados por la autoridad competente, con el asesoramiento de un profesional veterinario.
Esta definición sin dudas se debería poder trasladar al comercio electrónico de los medicamentos, aunque claro que para ello es necesario trabajar sobre una legislación que normalice operaciones que ya se están llevando adelante.

Más allá de las cuestiones técnicas que, como se dijo, hacen imprescindible la activa participación de un médico veterinario recetando y expendiendo zooterápicos, vale comentar algunas de las ventajas comerciales que hoy, por ejemplo en Mercado Libre, se ponen a disposición de los consumidores que adquieren estos productos por Internet.
Pero vayamos por partes.
Las categorías en las que actualmente se hace visible la oferta digital está centralizada puntualmente en antiparasitarios, pulguicidas, garrapaticidas, existiendo también la posibilidad de comprar soluciones oftalmológicas y hasta inclusive vacunas.
Estos productos hoy pueden ser enviados de manera gratuita por parte de los oferentes ante compras de más de $500 o bien retirados en sus sucursales.
Haciendo un breve repaso digital por las alternativas disponibles, se percibe también que el precio de los productos que se ofrecen de forma digital son hasta un 15% inferiores a los que se comercializan en los comercios, sin mencionar la posibilidad de abonar hasta en 12 cuotas sin interés o lograr mayores descuentos gracias a los beneficios y bonificaciones que habitualmente ofrecen los bancos en nuestro país.

Ahora bien. ¿Qué es lo que puntualmente se ofrece?
Tomando el caso de Mercado Libre, que sin bien no es el único jugador, representa buena parte de las transacciones electrónicas que se realizan, veremos que por ejemplo en la categoría de “pipetas para perros” la devolución es de casi 3.000 alternativas, con productos provenientes en un alto porcentaje a solo 4 laboratorios, sobre un total de casi 20.000 páginas que hoy ofrecen productos vinculados al denominado “Bienestar de las Mascotas”.

Hay que legislar
Como esperamos que haya quedado claro, existe hoy la necesidad de regular no solo lo que ocurre con Mercado Libre, sino con toda la comercialización digital de productos veterinarios, la cual ha venido creciendo en los últimos años.
“No está regulado. Hay un vacío legal total. Esta es una discusión que tenemos que dar”, destacó Rinaldi en la entrevista realizada con este medio. Y concluyó: “Sin dudas que la venta por Internet tiene innumerables ventajas, pero quizás no sea el rubro de los zooterápicos el indicado para avanzar libremente. Es clave poder determinar quién vende, qué vende y quién compra para poder salvaguardar el buen uso de las tecnologías en los animales y así evitar inconvenientes en la población humana en general”.

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