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Saltar al otro lado del mostrador

La historia de Fernando Díaz, un histórico de la industria veterinaria, se puede resumir en una carrera de experiencia en el sector privado de la mano de las grandes firmas para, tras un salto en alto, desembarcar en la cadena comercial con local propio. ¿Cuál ha sido el rol de su hija?

Facundo Sonatti

Fernando Díaz siempre tuvo en mente abrir una clínica veterinaria.
“Hace mucho tiempo que pensaba en volcarme a emprender tanto con una distribuidora propia o un local a la calle, pensando para las mascotas”, confiesa el flamante emprendedor.
Mientras tanto, sumó experiencia en la industria, donde comenzó como representante comercial para Pfizer (hoy Zoetis) hasta escalar a gerente de Unidad de Negocios de Boehringer Ingelheim en el área de animales de compañía.
Tras 35 años de carrera en el sector, acaba de saltar al otro lado del mostrador y fundar “Santa María de los Buenos Aires”, una nueva propuesta veterinaria en el barrio de Saavedra, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En la aventura no está solo, lo acompaña su hija, María Díaz Phino, licenciada en Diseño de Interiores, que imprimió su impronta desde el armado del local hasta en la gestión del día a día. A partir de la reciente apertura, Revista 2+2 visitó el local para reconstruir el paso a paso de esta nueva apuesta comercial y reflejar las expectativas de sus propietarios.

Una apuesta fuerte
“En mis últimos años en Boehringer tuve mucho trato con la gente de todo el país, aprendí y me gustó mucho esa interacción. Por eso decidí apostar por la apertura de un local veterinario”, reflexiona Díaz sobre lo que fue un cambio de 180° tras más de tres décadas del otro lado del mostrador.
“Tenemos la habilitación como veterinaria, tanto para corte y lavado, para lo cual tenemos una peluquera profesional que a su vez es adiestradora. También, el local está habilitado por un regente veterinario para la venta de zooterápicos y alimentos medicados. Es decir, acá el propietario de la mascota puede encontrar todo en un solo lugar”, garantiza Díaz. Y agrega, “no quería ser solo un pet-shop, porque comercializar exclusivamente alimentos, si bien es lo que aporta volumen, tiene márgenes muy pequeños”.
A su turno, María Díaz Phino aporta que, “tenemos el servicio de delivery tanto de farmacia, alimentos como peluquería y baño. A su vez, nuestra política es que aquello que no tenemos, lo conseguimos”.
El local ubicado en una esquina consta de una planta baja y un subsuelo que suman más de 100 metros cuadrados a disposición de mascotas y propietarios.
“Me encargué de absolutamente toda la planificación y decoración del local desde pensar las fachadas hasta la disposición de los distintos espacios, como el consultorio, el área de peluquería y lavado, una sala de espera y el área comercial”, señala la licenciada. Y destaca el aporte de su padre: “Su mirada también fue clave gracias a la experiencia que reunió a lo largo del tiempo con sucesivas visitas a distintas clínicas veterinarias”.
“Montamos un local muy agradable a los ojos de la gente”, afirma su fundador.
“Encontramos esta ubicación a partir del conocimiento previo que tenía mi socio en el lugar”, explica Díaz. Y agrega: “Nos pusimos a explorar la zona (Parque Sarmiento) y vimos que era un barrio con buen poder adquisitivo y donde los personas tienen muchas mascotas; por lo cual decidimos avanzar con esta locación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo, en el primer mes y medio de trabajo, tuvimos la visita de un público diverso, desde personas que vienen a comprar el alimento balanceado solamente a otras que tienen cuatro perros y utilizan el servicio de baño cada 15 días”.
Su hija coincide y asegura que, son las mujeres las que se suelen estar a cargo de las mascotas del hogar. “No sabemos cuántas mascotas hay en el barrio exactamente, pero sí que en muchos de los hogares de la zona conviven entre dos y cuatro animales”, describe Díaz Phino.

El desafío: salir a la cancha
“Pensé que las empresas del sector iban a darnos un mayor apoyo al iniciar este negocio”, confiesa Díaz y rescata el aporte de una firma de capitales argentinos. “Sieger se sumó a nuestra apuesta, aportando tanto la cartelería del frente como el mostrador principal”, afirma el fundador de Santa María de los Buenos Aires. Para todo lo que tiene que ver con el paso a paso para la habilitación, sus fundadores dejaron todo en manos de un gestor. “No es la opción más económica. Sin embargo, fue algo veloz, tan solo una semana, porque teníamos todo preparado”, afirman a coro.
Díaz entiende que este rubro no es Apple donde lanzás el último iPhone y la gente hace cola para ingresar. “Esperamos vender más, pero, de todos modos, desde la apertura concurre mucha gente, asombrándonos también el número de reservas para baños y peluquería. En el caso de la farmacia veterinaria, sumamos a una profesional privada en un etapa inicial, que seguramente irá incrementando su presencia con el aumento en el número de consultas” explica. Y completa: “Estamos aún definiendo nuestro plan de negocios, evaluando puntualmente a qué área deberemos prestarle la mayor atención. El servicio y la buena atención veterinaria, intuimos que tendrá mucha demanda. La gente requiere un buen servicio”.
Antes de la apertura, los emprendedores apelaron a un pequeño estudio de mercado para saber cuáles eran las marcas de alimentos más demandadas o el shampoo más elegido.
“Ya hablamos con algunas empresas para eventualmente concretar encuentros o capacitaciones en nuestro local. Buscamos generar una relación con los clientes para retroalimentar las distintas propuestas que ofrecemos”, comenta la licenciada Díaz Pinho.
“La estrategia de marketing es tener presencia en las principales redes sociales, para eso incorporamos un sillón donde los propietarios podrán sacarse fotos con sus mascotas. A su vez, aprovechando la plaza que tenemos cerca, le propusimos a las marcas de alimentos balanceados hacer algún tipo de acción para generar conciencia y difusión entre los vecinos”, agrega Díaz Phino. Y refuerza: “Tenemos buenas expectativas y esperamos un crecimiento paulatino que ya notamos del primero al segundo mes”.
Para el ex hombre de Fort Dodge, Zoetis y Boehringer Ingelheim, entre otros, el mercado de animales de compañía ha evolucionado significativamente y seguirá creciendo. “Cuando yo viajaba por el interior, los pet-shops o locales orientados a pequeños animales prácticamente no existían y ahora está colmado. De hecho, los veterinarios de grandes animales atendían a los pequeños y muchas veces ni querían hacerse cargo. A su vez, antes había muchos perros atados y eso ya no se ve en ningún lado”, grafica Díaz y asegura que, los segmentos de alimentos orientados a cada necesidad también irán ganando espacio a partir de la recomendación de los médicos veterinarios.
“Tenemos muchas ganas de poner en marcha acciones concretas, en base a estrategias que hemos visto funcionar en el sector para darle la mayor difusión a nuestra veterinaria. Vamos a trabajar para brindar el mejor servicio”, adelanta Díaz.

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