HomeEdición Impresa“Todavía nos quedan 20 millones de vientres por inseminar”

“Todavía nos quedan 20 millones de vientres por inseminar”

El médico veterinario Tomás Díaz compartió acciones estratégicas para mejorar en la adopción de IATF frente a los veterinarios que asistieron en Tandil a la Jornada “Genética y Reproducción en Ganadería de Carne”.

Patricio Jiménez

Díaz: “La oficina también es un ámbito de trabajo”.

Díaz: “La oficina también es un ámbito de trabajo”.

Ante más de 120 veterinarios, el pasado 6 de abril la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil (UNICEN) fue sede de una Jornada Técnica sobre “Genética y Reproducción en Ganadería de Carne”, organizada por STGenetics, Zoetis Argentina y las distribuidoras VIA y AVI.
En ese marco, un grupo de disertantes de primer nivel internacional avanzó sobre el uso de tecnologías y claves para lograr mejores resultados. Más allá de las presentaciones técnicas, la oportunidad sirvió para que el médico veterinario Tomás Díaz (Zoetis) abordara el mercado de las inseminaciones artificiales a tiempo fijo y las posibilidades que allí se les plantean a los profesionales.
“Una buena noticia es que en 2017 se realizaron más de tres millones de tratamientos con IATF en Argentina. Pero una mejor es que aún hay 20 millones de vientres sin inseminar. Tenemos mucho trabajo por hacer y terreno para ganar”, inició Tomás Díaz, para luego contextualizar sus palabras: “Estamos frente a un año desafiante, tal como lo fueron 2008 y 2009. Del pasado hemos aprendido que siempre después de estas situaciones hay un rebote, el cual termina beneficiando a los que mejor preparados se encuentran”.

¿Venden los veterinarios?
Antes de introducirse en el tema principal de su exposición, Díaz destacó que -si bien los veterinarios que se dedican a grandes animales se muestran proactivos a la hora de realizar tareas a campo- siguen mostrando cuentas pendientes al momento de vender y cobrar por su trabajo profesional.
“¿Cuántos de los productores que pasan por las materas de sus veterinarias terminan comprando productos o pagando por determinado asesoramiento?”, preguntó el profesional… Y avanzó: “Muchas veces vamos de la camioneta a la manga, creyendo que estar sentados pensando en cómo lograr mejores negocios es una perdida de tiempo. Tenemos que entender que la oficina también es un ámbito de trabajo”.

Comercializar a tiempo fijo
Si bien reconoció que los kits reproductivos comerciales ofrecen impresos los distintos protocolos que se pueden aplicar, Díaz fue contundente a la hora de dejar en claro que “esa no es una receta que cualquiera pueda aplicar y lograr un 50% de preñez”, remarcando también que es fundamental que el profesional esté involucrado en las acciones. “El veterinario estandariza resultados; siempre preña más que un inseminador”, reforzó.
Vale decir que no son muchos los productos que se emplean para hacer las sincronizaciones y que, en la mayoría de los casos, los mismos son manejados casi de manera exclusiva por veterinarios. “Más allá de esto, la verdadera fortaleza de la técnica es su conocimiento. Son los veterinarios quienes saben qué va a pasar si se aplica prostaglandina a una vaca preñada, o si se confunde un frasco de benzoato con otro de cipionato. Y esto tiene un valor”, explicó Díaz.
El representante de Zoetis también se refirió a aquellas situaciones donde los ganaderos aceptan “probar” la técnica de IATF ante la propuesta de un profesional. “Lo primero que deberíamos dejar claro en estos casos es que, si el año pasado se inseminaron más 3 millones de vientres, es porque evidentemente la técnica ha demostrado funcionar”, sostuvo el veterinario.
Y agregó: “Si nos invitan a realizar ese “test” sobre, por ejemplo, un total 10 vaquillonas, sepamos que en esa cantidad las proporciones juegan en nuestra contra; las vaquillonas siempre muestran resultados más bajos frente a las IATF”.
Otro dato interesante vertido durante la charla tuvo que ver con la necesidad de establecer concretamente cuál es el objetivo que plantea el ganadero respecto del uso de la técnica, a fin de poder establecer objetivos acordes y realmente medibles con el paso del tiempo.
“Si disponemos del 100% del rodeo para trabajar y verdaderamente queremos lograr una mejora genética, deberemos trabajar sobre las vaquillonas y el rodeo cabeza y cuerpo. Logrando los resultados que podemos esperar, generaremos un 20% de reposición que nos permitirá lograr el objetivo deseado en 5 años”, explicó Díaz, quien sostuvo que el crecimiento de las IATF en nuestro país se ha sustentado últimamente en la posibilidad de preñar a la vaca con cría al pie.

¿Por qué se deben involucrar los profesionales?
Ya refiriéndose específicamente al valor agregado de comercializar y aplicar la técnica por parte de los veterinarios, el veterinario de Zoetis repasó el flujo habitual de los honorarios profesionales, que se dividen en ítems como Tacto, sanidad, Urgencias, Vacunación Antiaftosa y Asesoramiento, entre otros.
“Cuando basamos nuestros ingresos en estas acciones estacionales vemos que los mismos comienzan a caer para el mes de septiembre. Es por esto que aquellos que se sumaron a la técnica de IATF han logrado no solo incrementar su facturación, sino también a distribuirla más homogéneamente en todo el año”, aseguró. Y subrayó: “Hay que asociarse para trabajar más y ser más rentables”.
Además, Tomás Díaz ejemplificó cómo entender las ventajas concretas de avanzar en este camino. “Si quisiéramos incrementar nuestros honorarios en un 20% exclusivamente en base a tactos, deberíamos -por ejemplo- sumar 200 vacas al servicio que brindamos cada 1.000. Mientras que, si sobre ese mismo total de vientres aplicamos IATF a 40 vacas más de las que habitualmente la reciben, lograríamos el mismo objetivo”, explicó.

Los números del negocio
Corresponde recordar que históricamente el precio a productor de un tratamiento de IATF se ha conformado en base a un 33% de honorarios profesionales, un 33% ligado al precio de las hormonas que se aplican y otro porcentaje igual atado al valor económico del semen. En definitiva, unos 15 kilos de carne, dividido en partes iguales; unos $468 + IVA. “Los tratamientos han mantenido su precio al productor desde el año 2010. Sobre todo, si consideramos que algunos veterinarios establecen honorarios más bajos y hasta podría variarse el precio definitivo de los otros dos componentes”, sostuvo. Y agregó: “El único que puede manejar estas tres variables juntas es el veterinario”.
Finalmente, el representante de Zoetis Argentina dejó en claro que más allá de aquello que uno esté vendiendo, lo más importante es el modo en que esta operación de lleva adelante… “Necesitamos actitud y voluntad, a lo cual será imprescindible sumarle el concepto de que no está mal ganar plata a partir de nuestra profesión”, concluyó.

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