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En primera persona

Una veterinaria con foco en la atención clínica y las cirugías

El MV Franco Filippi, de Veterinaria Saint Germain, en la ciudad de Santiago del Estero, genera un 70% de sus ingresos a partir de la práctica profesional. Pros y contras de ser dueño de su propio negocio.

Escribe Facundo Sonatti

En la ciudad de La Banda, Santiago del Estero, Franco Filippi vivía frente a una veterinaria que hacía las veces de base de operaciones para hacer las tareas escolares, rodeado de mascotas y sus dueños. Así fue como aprendió el trato con los clientes y la proximidad y comunicación con los animales desde chico.
Esa relación temprana con la actividad, lo llevó a estudiar Veterinaria a la Universidad Nacional de Tucumán.
En el transcurso de la Carrera, las prácticas profesionales formaron parte de su formación hasta que, con Título en mano, en 2015, ingresó formalmente a trabajar en la veterinaria de un profesor de cirugía de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
“Soy apasionado por la cirugía y siempre que pude pasar tiempo con alguien que me instruyera en la materia estuve ahí”, confiesa el ahora propietario de Veterinaria Saint Germain, en diálogo con Revista 2+2.
“Hoy tengo un pequeño local, pero mi sueño es poder ampliar la clínica. De hecho, ya tengo los planos en la cabeza”, adelanta el profesional asentado en la capital de Santiago del Estero.

Si bien el 70% de sus ingresos provienen del área profesional, Filippi trabaja para hacer crecer la farmacia.

Con una estrategia desde el inicio
“En los primeros meses, empecé con la atención clínica y algunas cirugías menores pero con el tiempo fue creciendo también la división Pet Shop”, recuerda Filippi.
Y sigue: “Sumé un equipo de rayos para ofrecer más soluciones, ya que la veterinaria con radiología más cercana estaba a 5 kilómetros de mi local. A su vez, se incorporó Gustavo, mi primer colaborador. Luego comencé a recibir apoyo de dos veterinarios que ocasionalmente me ayudan o remplazan en las tareas diarias”.
La experiencia que sumó en sus años de estudio y como empleado de otra veterinaria fueron la base de lo que hoy plantea en su propio local. “En el aspecto administrativo, todo fue a prueba y error, sobre todo apoyándome en el conocimiento de proveedores y colegas. Luego me volqué más a las tareas profesionales y delegué en Gustavo la parte administrativa: armado de las fichas de clientes y pacientes, cobros, etc”, explica el fundador de Saint Germain.
El primer paso para debutar como propietario en el sector fue la búsqueda del local. Un zigzagueo por el barrio Saint Germain, en el sur de la capital santiagueña, donde el desarrollo de al menos seis nuevos barrios, con un promedio de 2.000 viviendas cada uno, despertó el interés del joven profesional, le permitió notar la ausencia de veterinarias en la zona.

La Clínica Veterinaria lleva el nombre del barrio donde está ubicada.

Lo más grato de esta profesión es la posibilidad cotidiana de tener una comunicación constante con un paciente no humano.

“Encontré un local en construcción y firmé un contrato con la propietaria; se finalizó la obra y abrí el 12 de septiembre de 2016”, resume el paso a paso inicial.
“Al comenzar, tenía ciertos ahorros para cubrir los primeros meses de alquiler, pero por suerte desde el inicio la respuesta fue

Si bien el 70% de sus ingresos provienen del área profesional, Filippi trabaja para hacer crecer la farmacia.

muy buena”, comenta Filippi que adoptó el nombre del barrio para su local como parte de la estrategia comunicacional.
A su vez, el emprendedor se apoyó en las redes sociales. “La presencia en Instragram y Facebook ha tenido una muy buena repercusión como también campañas sociales que he impulsado, como comederos comunitarios. A su vez, realizamos un sorteo de una casa para perros y para participar debían hacer una réplica en cartón y eso también tuvo buena repercusión”, ejemplifica el veterinario. Y agrega: “Un diferencial desde el inicio es la prestación de cirugías en la veterinaria, algo que me permitió recibir derivaciones y también incrementar el número de pacientes”.

Los pacientes no humanos
A diario Veterinaria Saint Germain recibe más de 20 pacientes y el regreso de los mismos, en promedio, se da cada dos meses. En cuanto a la facturación de la empresa, la parte profesional (entre consultas y cirugías) se lleva el 70%, según confiesa su propietario. El resto de los ingresos se explican por medicamentos (15%), accesorios (10%) y alimentos (5%).

El foco puesto en la camilla.

La presencia en Instragram y Facebook ha tenido una muy buena repercusión.

“En un comienzo y al momento de cobrarle a los clientes, la situación se tornaba incomoda: era yo quien concretaba la atención y el cobro. Sin embargo, desde que tengo un colaborador se subsanó ese problema porque es él que se encarga del cobro”, analiza Filippi. “En cuanto a las urgencias, contemplo la atención teniendo a disposición mi número celular y siempre que puedo acudo a solucionar el problema o lo derivo”, afirma el profesional.
El perfil de los clientes es variado y está bastante equilibrado entre mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes.
“En líneas generales, los planes sanitarios son conocidos por los clientes y lo que suelo hacer para concientizar y educar es subir a las redes tratamientos clínicos u operaciones que realizó”, asegura el veterinario que reparte sus pacientes entre perros (70%) y gatos (30%).

Ficha técnica

Nombre: Veterinaria Saint Germain
Locación: Santiago del Estero
Propietario: Franco Filippi
Inauguración: 12 de septiembre de 2016
Colaboradores: 3
Pacientes (día): 20

Se calcula que en la ciudad de Santiago del Estero coexisten unas 30 veterinarias orientadas a pequeños animales y 400 médicos veterinarios matriculados.
“Uno de los diferenciales que tenemos es mantener la higiene del local y creo que eso ayuda a la relación con mis clientes y su fidelización”, analiza.
“Hay tres cosas que siempre tengo en cuenta desde que soy profesional y la primera es la más grata: la posibilidad cotidiana de tener una comunicación constante con un paciente no humano. A tal punto, que al mirarlo podés saber si algo le esté doliendo o no, y eso me da ganas de ir a trabajar a diario”, reflexiona Filippi y sigue: “Otra cosa que hace la diferencia, es entender que la mascota es un integrante más de la familia. Mientras que por el contrario, lo más tedioso es que es una profesión que no es tan valorada como debería, muchas veces no se valora el conocimiento científico y los años de estudio que hacen al profesional y esa baja valoración se encuentra en una charla informal hasta en el cobro de los honorarios profesionales”.

En el futuro cercano el creador de Veterinaria Saint Germain tiene pensado crecer en infraestructura y a su vez, sumar el servicio de ecografía.
“Siempre tengo en mente sumar servicios y personas al equipo”, confirma.

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