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Asesoramiento

Viajes seguros: el aprendizaje y la sujeción hacen la diferencia

El rol del médico veterinario es concientizar sobre la responsabilidad de sujetar a las mascotas que viajan en el vehículo, tanto por su propia salud como la de terceros.

Escribe Silvia Vai

El médico veterinario debe hacer lo posible para preservar la salud física y emocional de su paciente. Asesorar al propietario sobre cómo trasladar a los animales en el vehículo es imprescindible, ya que es frecuente que perros y gatos acudan a las consultas por esta situación: si quien los tiene a su cargo no toma los recaudos necesarios, ambos pueden sufrir heridas de diferente gravedad, e incluso morir, en caso de una colisión.
Una pregunta que no debiera faltar durante la anamnesis del paciente es la siguiente: “¿Cómo se comporta en el domicilio y durante las salidas?”, ya sean estas últimas mediante caminatas en la vía pública o paseos en coche.
Es necesario averiguar si en el vehículo viaja suelto (sentado, echado o deambulando de uno a otro lado), en brazos del propietario, sujeto mediante un cinturón de seguridad, o en una caja transportadora atada al habitáculo.
Las dos últimas opciones son esenciales para evitar que en una frenada brusca el animal se lesione o lastime a otros en función de la velocidad de desplazamiento del automóvil, la desaceleración repentina y la fuerza de inercia propia de todos los cuerpos en la Tierra.
Hay que considerar que todo lo que se encuentra en el interior de un auto en movimiento: personas, animales y objetos, se desplaza con él y a su misma velocidad.

El 70% de los accidentes automovilísticos ocurren en trayectos breves, a menos de 15 km del domicilio y cuando el auto se traslada a 50 km /h

Si se detiene bruscamente, lo que no esté correctamente sujeto seguirá la trayectoria hacia adelante y chocará con lo primero que se interponga a su paso.
Así, el elemento o individuo impulsado golpeará con fuerza sobre la parte frontal o el parabrisas del coche, o la persona que se encuentra sentada en los asientos delanteros generando, a sí mismo y a otros, consecuencias más o menos graves según su tamaño.
Si por el golpe se abre la puerta, o el vehículo circulaba con las ventanillas bajas, quien no esté sujeto puede ser despedido hacia el exterior, lo que aumenta hasta seis veces la posibilidad de muerte al impactar contra el suelo.

“Es clave plantearse los verdaderos riesgos de los accidentes de tránsito para evitar problemas”, Silvia Vai.

Graficando las consecuencias
Representando lo citado en números, si el auto circula a 60 km/hora, velocidad permitida en avenidas en la Ciudad de Buenos Aires, y choca bruscamente contra un obstáculo detenido se produce una desaceleración violenta, pero lo que está en su interior sin sujeción sigue desplazándose a dicha velocidad con una fuerza que equivale a 56 veces su peso. Por lo tanto, un perro de alrededor de 5 kg que viaja suelto en el auto saldría proyectado hacia adelante con una fuerza equivalente a 283 kg; uno de 10 kg a 567 kg; uno de 17 kg a 850 kg y uno de 20 kg a una tonelada, todos pesos frecuentes en los perros de compañía. Estos valores, sin duda, harán pensar al lector que quizá nunca se planteó el riesgo, en un accidente de tránsito, de no hacer las cosas bien.
Lamentablemente cuando viajo por las calles de la ciudad observo frecuentemente a perros descansando sobre la luneta trasera que impiden la visibilidad de quien conduce y otros parados o recostados sobre la falda del conductor o el acompañante. Aunque se suponga que el animal de compañía está seguro entre los brazos, en el momento de un choque es instintivo abrirlos y liberarlo para sostenerse y protegerse a uno mismo, facilitando que se lastime.
También los veo asomando la cabeza a través de la ventana o moviéndose inquietos de uno a otro lado, incluso abalanzándose contra la ventanilla mientras ladran a personas o congéneres extraños: la ausencia de contención apropiada que lo resguarde frente una frenada brusca lleva a que cualquier distracción del conductor pueda tener consecuencias fatales.

Lo que está en su interior (del auto) sin sujeción sigue desplazándose
a dicha velocidad con una fuerza que equivale a 56 veces su peso, por lo tanto, un perro de alrededor de 5 kg que viaja suelto en el auto saldría proyectado hacia adelante con una fuerza equivalente a 283 kg

Por lo tanto, es fundamental que personas y animales de compañía viajen siempre sujetos por el cinturón de seguridad que, en el caso de perros de gran tamaño, debe ser lo suficientemente fuerte para sostenerlo y no romperse durante la posible colisión.
Si el animal se encuentra en el interior de una caja transportadora, ésta deberá estar bien sostenida al asiento mediante la bandolera de seguridad del vehículo para evitar así su desplazamiento.
Si el auto es monovolumen y se desea que viaje en la parte de atrás es recomendable utilizar divisiones o redes, o atarlo a puntos de sujeción.
Otro dato interesante es que, aunque no parezca, el 70% de los accidentes automovilísticos ocurren en trayectos breves, a menos de 15 km del domicilio y cuando el auto se traslada a 50 km/h, sucede que el viaje corto lleva a que el conductor no tome los recaudos necesarios y el “no importa, vamos hasta allí nomás” puede resultar fatal.

Según diversos estudios, un choque a esa velocidad (sin estar sujeto) tiene consecuencias semejantes a la caída desde un cuarto piso.
También hay que considerar, que si el animal está libre en el interior del vehículo, su movimiento puede distraer o llevar a que el conductor sienta la necesidad de sujetarlo durante una frenada.
Esto lo obliga a soltar el volante y desvía su atención. Lo mismo sucede si se ubica entre los pies y los pedales, en ambos casos, si alguien (animal, persona) se cruza de repente delante del auto, es factible que se produzca un accidente por la imposibilidad de reaccionar a tiempo para evitarlo.

Si el comportamiento del animal es equilibrado, puede aprender a viajar atado en el interior.

Prevenir antes que curar

Una lesión grave acarrea gastos, pero lo más importante es que una vida -sea cual sea- tiene un valor incalculable. El trabajo de los veterinarios debe contemplar también el asesoramiento respecto de temas cotidianos que parecen no tener relevancia pero impactan fuertemente en el caso de cualquier inconveniente

Si el comportamiento del animal es equilibrado puede aprender fácilmente a viajar tranquilo y atado o en el interior de una caja transportadora, que deberá permanecer siempre sujeta. También es importante enseñarle a esperar la orden de ascender y descender del coche.
Si, por el contrario, evidencia signos como vómitos, nauseas, jadeo, secreción nasal, miedos, temblores, vocalización, está inquieto o hiperactivo, se muestra esquivo para ascender al vehículo, con actividad excesiva o agresivo durante el viaje, el examen clínico etológico es imprescindible para evaluar estos y otros signos acompañantes, arribar al diagnóstico de la causa de estas conductas y diseñar un plan de tratamiento adecuado al paciente con el fin de alcanzar su bienestar durante cualquier travesía.

Un viaje en auto puede empezar y terminar bien o mal, los animales nunca deben viajar sueltos independientemente de su edad y tamaño.

Como expresé anteriormente, cuidar la vida del paciente dentro y fuera del consultorio es importante para el médico de cabecera, y el traslado en un medio de transporte no debe ser menospreciado, asesorar bien al cliente respecto de cómo hacerlo y como enseñarle a su animal de compañía a comportarse de manera adecuada durante el mismo y en la vida diaria asegura su satisfacción y conserva al paciente.
Una lesión grave acarrea gastos, pero lo más importante es que una vida, cualquiera sea, tiene un valor incalculable.

Dra. Silvia I. N. Vai

M. V., Especialista en Etología Clínica caninos y felinos CPMV.
Especialista en Clínica Médica de pequeños animales. Responsable de la Unidad de Etología Clínica, Hospital Escuela FCV, UBA /
vaisilvia@yahoo.com.ar / 011-4701-4366 / http://silviavai.blogspot.com

 

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