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¿Cuál es el costo beneficio de sumar un colaborador profesional?

MV Matías López: “El solo hecho de tener un título universitario no genera ingresos”.

¿Qué aporta tener un veterinario en el local? ¿Es rentable? ¿Qué estrategias se pueden implementar para cumplir con los clientes y a su vez ser sustentables económicamente?

Escribe MV Matías López

Es indudable que contar con un asesor o colaborador veterinario en cualquier local que tenga relación con las mascotas es un arma valiosísima para potenciar dicho negocio. Sin embargo, su inclusión en el equipo de trabajo dispara un interrogante: ¿es rentable?
El médico veterinario es quien posee los conocimientos sobre los problemas de las mascotas. Por ende, es el más capacitado para sugerir medidas preventivas o establecer tratamientos curativos, en base al dominio también de los componentes de los distintos productos, sean fármacos o alimentos y servicios. Es la palabra profesional que respalda la venta de dichos productos.
A menudo nos pasa que un asistente de mostrador necesita utilizar muchas técnicas de venta para concretar la misma y el propietario se termina decidiendo por comprar un producto con solo escuchar una referencia o aprobación del profesional veterinario.
¿Alcanza solo con la palabra del veterinario? Seguramente no, hoy en día los propietarios de mascotas googlean síntomas y “diagnostican” enfermedades antes de

“El profesional debe ser activo, involucrarse en la atención al cliente, desarrollar dotes de vendedor, pensar en qué más le puede sugerir a los que visiten la veterinaria”.

ir al consultorio, por lo que cuentan con muchísima información sobre productos y precios.
Sin embargo, buscan el criterio de quien no solo ha obtenido esa información en un ámbito académico sino también de quien tiene la experiencia en la utilización de ese producto o alguno similar que lo reemplace.
Ahí radica la importancia de tener un veterinario en cualquier negocio vinculado a las mascotas: le va a dar un plus frente a otros pet-shop, bañaderos, despacho de alimentos o comercios afines.
El médico veterinario es el único autorizado para realizar vacunaciones, diagnosticar, curar, realizar cirugías y es palabra respetada y muy valorada al momento de tomar una decisión en cualquier aspecto que tenga que ver con el bienestar animal, desde elegir la comida hasta aprobar un abrigo.
Hasta aquí todas las ventajas, pero una vez más hay que preguntarse: ¿es rentable tener un veterinario en el local?

Adaptarnos a las necesidades
Mí primera reflexión sobre la posibilidad de sumar un colaborador profesional en el local es que debemos hacer que sea rentable. El solo hecho de tener un título universitario no genera ingresos.
El profesional debe ser activo, involucrarse en la atención al cliente, desarrollar dotes de vendedor, pensar en que más le puede sugerir a los que visiten la veterinaria, qué necesita, imaginar que le vendría bien, resolver el problema que le presenta el cliente y brindarle soluciones mas allá de las que nos pide verbalmente.
Hay que tratar de estar un paso adelante con el conocimiento de nuevos productos y servicios. El veterinario debe preguntar quién realiza la peluquería, si vió pulgas en el perro, o síntomas de dermatitis, y así, por ejemplo, sugerir un shampoo o pipetas especiales.
No resulta productivo a ningún actor del negocio aquel veterinario que solo atiende consultas, ya que gran parte del tiempo va a tener un empleado calificado y por ende de buena remuneración sin producir. A su vez, para el desarrollo personal de este profesional puede resultar muy desmotivador hacer solo algunas consultas y el resto del tiempo de trabajo estar esperando a que pase el tiempo.
Eso lleva al aburrimiento a tal punto que ni siquiera alcance la remuneración percibida para mantener colmadas las expectativas sobre ese lugar de trabajo.
Una opción para resolver este último inconveniente es reducir el horario de atención del veterinario, para de esa manera maximizar el aprovechamiento de su tiempo. Del mismo modo, la atención a demanda, que sería como atender un domicilio, pero con las comodidades de un consultorio y un asistente capacitado.
El veterinario debe demostrar por qué es necesario en el negocio y transformarse en el centro de este.
Por eso, sugiero que el veterinario se involucre en el mostrador, que además de la consulta tenga contacto con los clientes de la veterinaria, ya que es más frecuente la cantidad de veces que viene a comprar que las veces que viene al consultorio, y aprovechar esa ocasión para sugerir que traiga la mascota de ser necesario y así ver en la cancha al jugador mas valioso que tiene ese equipo.

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