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Familias empresarias

“En las pymes familiares siempre habrá al menos una crisis”

Así lo entiende el Lic. Darío Rubinsztein, que participó de la última edición del Congreso Argentino de Capacitación para Veterinarias y Pet Shops, que se desarrolló en Costa Salguero el pasado mes de junio.

En la Argentina se estima que existen al menos 800.000 empresas y que se en su gran mayoría son pequeñas y medias, las popularmente conocidas como pymes. Del mismo modo, la enorme mayoría de las pymes argentinas son de carácter familiar, lógica de la cual no escapan veterinarias y pet-shops.
El Lic. Darío Rubinsztein, consultor de pymes familiares, abordó las principales problemáticas que enfrentan estas organizaciones en el marco del Congreso Argentino de Capacitación para Veterinarias y Pet Shops 2018.
“Toda organización tiene cuatro componentes básicos: personas, objetivos, recursos y un sistema de actividades que depende de nosotros. El entorno político, económico y social, son variables exógenas que no controlamos”, sentenció Rubinsztein.
“En cualquier negocio hay un objetivo implícito que es la utilidad y otros dos que tienen que ver con el crecimiento y la supervivencia. Estos últimos no siempre están planteados. Por eso, volviendo al punto anterior, las cuatro variables mencionadas son las que en gran medida definirán el éxito (o no) del negocio veterinario”, explicó el profesional, ante el auditorio al que también asistió Revista 2+2.

Una nube gris
“En las pymes familiares siempre habrá al menos una crisis”, disparó Rubinsztein y amplió su definición: “la primera crisis que se desata es la de delegar. La segunda tiene que ver con el ingreso de la nueva generación porque no siempre tienen los mismos intereses que los padres y nace la rivalidad entre las distintas generaciones. En estos casos, muchas veces empiezan a opinar los maridos y esposas sobre el manejo de la empresa y, en general, eso termina mal. Hay otras crisis que se desatan y tienen que ver con la gestión, el stock y los costos. Todas variables que se deben controlar para evitar pérdidas”. Sin embargo, la

“Un elemento para evitar conflictos en la Pyme familiar es adoptar una política
de reparto de dividendos”.

organización familiar no está sujeta a afrontar estas crisis sin ningún tipo de planificación.
Para el especialista, la pyme familiar tiene cuatro alternativas que debe consensuarse con los miembros de la misma. “En un mundo ideal, la primera tiene que ver con el traspaso generacional. Sin embargo, en el caso de que los hijos quieran seguir y no tienen capacidad se debe pensar en un managment profesional, es decir, alguien que tenga la capacidad técnica. Muchas veces, en las empresas familiares pequeñas, se piensa que esta persona se va a quedar con el negocio”, advirtió el experto como uno de los puntos débiles y agregó, “el tercer camino es la venta, es decir, salir del negocio, una alternativa muy viable en el rubro del retail en el cual operan las veterinarias y pet-shops porque se puede vender el fondo de comercio”.
Si todas las anteriores no son una opción viable, siempre está el cuarto camino: mirar para otro lado, es decir, no planificar la trascendencia.
“El único de los cuatro caminos que no puedo recomendar es el último. En cualquier caso hay que evitar ser presos de la empresa en el sentido que sea lo que les da de comer”, aconsejó el licenciado.
En otro pasaje de su presentación, Rubinsztein apuntó que, hay aptitudes y actitudes y estas últimas son las que debemos trabajar entre los familiares y también los empleados. “Las discusiones familiares son impropias en los locales, hay que generar espacios para resolver los inconvenientes sin interferir con el día a día de la compañía”, agregó.

Faros largos
“Mientras que la familia crece naturalmente, el negocio debe tener un crecimiento acorde para que el resultado del mismo alcance para todos. A su vez, se debe tener una visión de futuro en común”, afirmó Rubinsztein. “Nada de esto es viable sin tener métricas tales como el ticket promedio, las ventas por m2, la frecuencia de retorno de los clientes, los productos más rentables, la estacionalidad, un estado de resultado, pronostico de ventas, etc”, continuó.
“Otro elemento para evitar conflictos en la pyme familiar es adoptar una política de reparto de dividendos porque si un año le prestó plata a un hijo para que se compre un terreno y al siguiente, la economía genera una merma en mi negocio y mi otro hijo demanda el dinero necesario para otro terreno y no se lo puedo pagar, se va a desatar un problema”, ejemplificó y reforzó: “en las empresas familiares una de las primeras problemáticas que surgen es que todos opinan. Sin embargo, lo que no se puede perder de vista en una pyme familiar es hacia dónde vamos”.

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