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Editorial

Tranquilos, ya llegó la primavera

Al históricamente frío invierno que las veterinarias viven no solo en matera de clima sino en los números que dan forma a sus rendimientos comerciales, se sumaron en las últimas semanas múltiples complicaciones en la economía local, situación que sin dudas modifica no solo los costos de funcionamiento de los puntos de venta, sino también la demanda normal de servicios y productos.
Demoras en la confección de las listas de precios, aumentos, impuestos y hasta el riesgo de ser sacados de la categoría de Monotributistas para convertirse directamente en Responsables Inscriptos, son algunos de los temas que estuvieron en el “boca en boca” de los distintos actores del sector últimamente.
Entendiendo esto es que ponemos al alcance de nuestros más de 5.500 lectores en todo el país, una serie de artículos y análisis que fundamentan la importancia de contar con asesoramiento contable profesional y evitar así caer en complicaciones futuras que terminen perjudicando no solo a las personas, sino principalmente la viabilidad de sus empresas veterinarias.
Desde ya que el desafío será doble (de mínima), pero no podemos desde estas líneas pasar por alto el hecho de que la industria veterinaria en su conjunto se encuentra próxima a lo que seguramente es la etapa más fuerte de ventas, no solo de servicios, sino también de productos.
Es que más allá de las inversiones que propietarios de mascotas y productores de proteínas animales realizan de manera habitual en medicamentos veterinarios y vacunas para la prevención de las enfermedades, es a partir de la primavera cuando -por cuestiones climáticas y biológicas- los clientes ven una mayor necesidad de asistir a la veterinaria.
Ya sea para poner en marcha un plan de control frente a las pulgas y garrapatas para las mascotas o con inversiones que reduzcan el impacto negativo de las parasitosis en la productividad de los grandes animales, lo concreto es que estos negocios suelen “explotar” en esta época del año, en distintas partes del país.
¿Será la misma demanda que en los últimos años? Seguramente no.
¿Estamos todos con el ánimo de seguir vendiendo sin saber a ciencia ciertas los costos de reposición que tendremos o la rentabilidad que logremos? Probablemente tampoco.
Sin embargo, tenemos que seguir.
Y más si el clima esta vez nos acompaña. ¿Qué hacer entonces?
En las próximas páginas encontrarán un compendio de entrevistas con casos de éxito en los cuales se ha logrado administrar los puntos de venta de manera eficiente, a la vez de disponer de una serie de opiniones y recomendaciones concretas a la hora de estimular las ventas en el mostrador.
¿Y si la gente no se acerca?
Pues habrá que ir a buscarla.
En el momento adecuado y sin perder de vista el contexto, el sector veterinario en su conjunto deberá redoblar los esfuerzos por posicionar sus servicios y productos como indispensables a la hora de prevenir futuros inconvenientes que no solo afectan la sanidad animal, la salud pública y la producción de alimentos, sino que sin dudas generarán erogaciones de dinero aún mayores.
Desde hace ya 9 años que esta Revista 2+2 les propone acciones y ejemplos reales sobre los cuales basarse para no depender 100% del clima, el ánimo de los clientes y la situación económica general.
Y es en este sentido que redoblamos la apuesta. Los invitamos a pensar. Mirar. Analizar la “salud” de sus empresas y tomar decisiones que tiendan al mediano y largo plazo, sin perder nunca el foco en sus clientes.
Muchos de estos casos podrán encontrarlos en las próximas páginas, con ideas, propuestas y desafíos concretos.
Más allá de esto y de nuestra vocación inicial, sabemos que en tiempos como los actuales esto solo no siempre alcanza, razón por la cual hoy sin dudas el clima y su impacto sobre la sanidad animal jugará un papel preponderante.
Estemos preparados y no desaprovechemos la ocasión, en caso que se presente.
Será clave para seguir adelante.

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