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“Tenemos el hábito de hacerle la vida más fácil a los clientes”

La Dra. María Gabriela Martelli, fundadora del Centro Médico Veterinario de Alcorta, realiza hasta 60 intervenciones quirúrgicas por mes desde esta localidad de 8.000 habitantes, en el Sur de la provincia de Santa Fe.

Por Facundo Sonatti

Equipo del Centro Integral de Servicios Veterinarios, empresa que apunta a seguir creciendo en el rubro.

En 1994, cuando María Gabriela Martelli inició su carrera como médica veterinaria, la palabra “consulta” no existía. “En los inicios, tanto mi padre, como mi marido, se ocupaban del servicio orientado a grandes animales y los perros eran atendidos casi como un favor que se le hacía a los dueños de los campos”, reconoce la propia Martelli, en diálogo con Revista 2+2. Fue en ese mismo momento, cuando inició un lento peregrinar para concientizar a los propietarios de mascotas sobre los alcances de una consulta y el por qué de su valor económico (Ver recuadro).
Hoy, el Centro Médico Veterinario Alcorta, también conocido como Cemevet, genera el 70% de sus ingresos a través de los honorarios, mediante la atención de más de 400 consultas y alrededor de 60 cirugías por mes, en una localidad de 8.000 habitantes, en el Sur de la provincia de Santa Fe.

Visión y servicio

Si bien la apertura del local de 170 metros cuadrados se concretó en el año 2011 tras una inversión apalancada en préstamos bancarios que orilló los US$ 125.000, el lazo de Martelli con la medicina veterinaria es de sangre. Su padre, don Vicente Martelli, fue el primer veterinario de la localidad hace 50 años.
Pero los alcances familiares de la profesión no se limitan allí.
Su marido y socio, Gerardo Marcelo Fernández, es un avezado en el asesoramiento de feedlots y despunta el vicio con su propia cabaña de caballos criollos.

«Ofrecemos un servicio integral desde consultas, radiografías, ecografías, laboratorios, aplicación de vacunas, internación y guardería»

“En los primeros años, trabajé a la par de mi padre y el segmento de animales de compañía fue creciendo de a poco”, admite la directora técnica y cirujana. “Paso a paso, fui explicando el tiempo de trabajo que demandaba una consulta y lentamente modifiqué aquello de ir a domicilio por atender a los perros y los gatos en la camilla, donde sin dudas se puede llegar a mejores resultados. Esta atención personalizada hizo que entiendan el valor de la consulta. Hoy, ya es innegable”, explica Martelli que, en la rutina diaria, está escoltada por el MV. Esteban Zamora.
En otro pasaje de la charla con Revista 2+2, la co-fundadora de Cemevet admite un secreto a voces: “Los veterinarios somos malos para vender y suele interesarnos solo la parte clínica. Mi recomendación, como hábito, es que hay que tratar a la mascota como si fuese propia y ponernos en el lugar del dueño para evitar muchos traslados y así, hacerla la vida más fácil a los clientes”.
Una combinación de factores, como el abanico de servicios, que incluyen la atención de urgencias las 24 horas (los siete días de la semana), las acciones en redes sociales y el popular “boca en boca”, consolidaron un núcleo de clientes que asciende a más de 5.800, según registra el sistema de gestión de la veterinaria.
Martelli reconoce que, si bien Alcorta es una localidad de 8.000 habitantes, hay muchos pueblos más pequeños a 20 kilómetros a la redonda y muchos eligen llevar a sus mascotas allí. “Ofrecemos un servicio integral desde consultas, radiografías, ecografías, laboratorios, aplicación de vacunas, internación, guardería y cirugía. Creemos que ese valor agregado hace que cada vez vengan pacientes desde más lejos, como Firmat o Arequito, incluso por diversos motivos, algunos evitan ingresar a Rosario y prefieren venir a Alcorta”, asegura y resalta: “Hoy ya no vemos ninguna diferencia entre nuestro servicio y las clínicas grandes de Rosario, que son nuestros referentes más cercanos”.

¿Vender más y ganar menos?

Mientras que hasta hace dos años la rentabilidad que surgía de la venta de alimentos balanceados era suficiente para cubrir los costos fijos de Cemevet, en los últimos meses, la suma de la venta de accesorios y medicamentos se hizo imprescindible para hacer frente a la suba de esos costos.
“Todos los servicios aumentaron mucho y en el plano laboral, mientras que los salarios no alcanzan, a nosotros se nos hace pesado el tema de los aportes”, señala Martelli que tiene una auxiliar veterinaria a cargo de la peluquería y una asistente administrativa, completando la nómina de la clínica.
“Nosotros vamos incrementando la facturación, pero se resigna rentabilidad. Hoy, las ganancias genuinas son los honorarios”, afirma.
De cara a futuro, para Martelli la profesión no tiene techo ni en grandes, ni en pequeños animales. “Estamos acercándonos al nivel de la medicina humana y tenemos una mirada incluso más integral… porque nuestro paciente no habla. En los últimos años, algo de la semiología en humanos se perdió. Mientras tanto, nosotros estamos estudiando y capacitandonos todo el tiempo”, evalúa y advierte: “Sin embargo, nuestra profesión está poco valorada desde el aspecto político. No está inserta en los municipios o comunas; falta nuestra presencia en escuelas para concientizar desde chicos por eso sigue habiendo problemas de rabia y leptospirosis. Falta una estrategia desde la función pública en cuanto a lo que representa el lema de Una sola Salud”.

«El 70% de los ingresos de la veterinaria son a través de los honorarios mediante la atención de más de 400 consultas y alrededor de 60 cirugías por mes»

En lo que tiene que ver con la población, Martelli no se anima a arriesgar un número, pero adelanta que es probable que crezca la cantidad de gatos sobre perros. “El mes pasado, casi igualamos las vacunaciones de perros y gatos. Eso tiene que ver con nuestro proceso de evangelización de los clientes, hablando mucho de prevención”, afirma y traza los pasos a futuro de la clínica: “Este año, Esteban hará cursos de anestesia y de ecografía. Por mi parte, haré un curso de fisiatría en Buenos Aires, serán 10 días intensivos. Y a lo sumo a fin de año, pienso sumar los aparatos para hacer fisioterapia, porque hace dos años que vimos que empezó a aumentar la demanda por artrosis, problemas medulares y de columna”.

El local de Cemevet, inaugurado en 2011 suma 170 m2 y representó una inversión de
US$ 125.000.

¿Cómo agregarle valor a la consulta?

  1. Iniciar un trabajo de hormiga, compartiendo con los dueños de las mascotas el tiempo que demandaba el trabajo profesional específico.
  2. Siempre llevar a los pacientes (perros y/o gatos) a la camilla para mejorar el diagnóstico.
  3. Brindar una atención personalizada en la camilla, similar a la que realiza la pediatría en medicina humana.
  4. Proponer siempre un buen trato a los pacientes y evitar traslados innecesarios.
  5. Bien informado y justificado, el pago de la consulta conformará a las dos partes.

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