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“Sin dudas, Nano es mi mayor compañero”

Un labrador negro de dos años es el principal aliado en los afectos de Rodrigo Lussich, conductor de “Confrontados”, programa de espectáculos que emite Canal 9. ¿Cuál es el rol de su veterinario, Juan Gondell?

Por Gimena Rubolino

Un día a sol pleno en el Parque Las Heras, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la producción de Revista 2+2 llega puntual para conocer a Nano y su dueño, Rodrigo Lussich, conductor de “Confrontados”, programa de espectáculos que se emite de lunes a viernes en las tardes de Canal 9.
Rodrigo es periodista y conductor. Además, le gusta hacer radio. En televisión, trabaja hoy junto a Carla Conte, con quien tiene una excelente relación de mucho compañerismo y complicidad. Pero su mayor compañero es Nano, un labrador de color negro oscuro. La mascota también forma parte central de nuestra entrevista; se muestra alegre, inquieto y juguetón.
Ni bien llegamos al lugar, Nano se presta a la producción de fotos con saltos, buena onda y energía. “Antes tuve otro labrador, durante trece años. Totó falleció en 2015 y desde entonces, siempre quise tener otro igual. Era muy parecido a Nano, aunque algo más demandante. Nano es más independiente”, explica Rodrigo Lussich al repasar su relación con los labradores.
“Cuando hice el duelo de Totó, llegó Nano, que es negro igual que su hermano postizo. También tengo otro que se llama Cumino, pero vive en el campo con mi mamá, porque necesita gastar mucha más energía”, agrega el conductor.

Nano, un cachorro “alfa”

“Nano es un cachorrón de dos años y medio; un perro bastante intenso en la calle, en las plazas… es un macho alfa”, asegura Rodrigo en diálogo con esta Revista 2+2. “Si bien está castrado, antes era más intenso todavía. Tiene la posesión de poder que tienen los “alfas” en cuanto a “ser” los jefes de la manada. Cuando ve un perro más débil que él, se le tira encima para jugar, pero también para marcar supremacía”, explica su dueño. Y agrega: “De todos modos es un perro súper bueno, tranquilo, mimoso, dormilón: en casa se porta muy bien, salvo cuando llega gente y se pone muy efusivo”.
Nano se atiende en el Centro Veterinario del Dr. Roberto Fara, ubicado en la calle Nicaragua -pleno barrio de Palermo- y su veterinario es Juan Gondell. No suele ir seguido a la veterinaria, pero sí cumple con los controles periódicos que se le recomendaron, a causa de una displasia de cadera.
“La veterinaria es de barrio y se atiende desde bebé; recién llegado del criadero. Juan le hizo todos los estudios y lo vacunó”, señala Rodrigo. “Tiene una displasia de cadera que ´vino de fábrica´, no puede hacer grandes caminatas, es un problema de por vida. Hay que controlarlo y saber que, de grande, va a tener problemas de artrosis”, adelanta nuestro entrevistado.
Con respecto a esta problemática el MV Gondell, detalla en diálogo con Revista 2+2: “La displasia de cadera o codo es una consecuencia o enfermedad, ósea, que no se manifiesta en primera instancia, después del nacimiento del cachorro, sino mucho después. A partir de los cuatro o cinco meses, en casos graves, pueden aparecer los primeros síntomas. Es una enfermedad degenerativa que tiene lugar por una mala formación de las articulaciones de la cadera y codos del perro”. A su vez, el profesional agrega que, “es una enfermedad que genera inestabilidad porque los ligamentos son muy elásticos lo que produce que las articulaciones sean flexibles. El animal presenta dificultad para sentarse o reincorporarse para levantarse, en definitiva, dificultades de movimiento”.
Más allá de esta situación, Rodrigo asegura que, “él tiene una salida diaria con una paseador que se va a las nueve de la mañana en un combi, es como si fuera al colegio, va a un parque y juega”.
Ante ello, Gondell agrega: “Nano es un perro que goza de excelente salud desde el punto de vista clínico. Antes del año, le realicé un estudio radiológico en donde pudo detectarse este problema. Luego, le suministre un medicamento condoprotector: toma un comprimido diario para limitar el avance de la degeneración en las articulaciones”. De todos modos, “es importante dejar en claro que es una enfermedad congénita, hereditaria por lo que es muy probable que los padres o abuelos de Nano también la hayan sufrido”, agrega el médico veterinario.

Un compañero fiel

“En mi cumpleaños fue a Confrontados y se portó súper bien, pero no lo llevo habitualmente al programa. En casa duerme y come mucho, es muy voraz. Lleva una dieta diaria de balanceado; le voy dando en pocas cantidades y después también come lo que como yo: tostadas, lo que sea yo le convido, es un poco malcriado”, repasa algunas de particularidades de Nano.
“Está pendiente de mí; me sigue por toda la casa”, agrega. A la hora de los viajes, cuando su dueño no está, Nano se queda en la casa de la madre o en la guardería de su paseador.
Los dos lugares le gustan mucho. “Vive conmigo, pero cuando viajo tiene dos subviviendas, son dos lugares donde a él le gusta mucho estar”, resalta Rodrigo.
“Con respecto al trato de las mascotas en la actualidad creo que hay una actitud bastante responsable, pero hay de todo. Si uno tiene una mascota tiene que ocuparse y sacarlo varias veces al día”, analiza Lussich.
“Es una relación de ida y vuelta: el perro te de cariño, compañía, pero tiene sus necesidades, alimentarse, salir a jugar, estar sano, ya sea verano, invierno, si llueve o no, etc”, agrega. Y cierra: “A la noche no me permito no volver a casa; en algún momento tengo que volver, porque él me espera y soy responsable con mi compañero”. Toda una definición en esta desafiante tarea que nos hemos propuesto desde Revista 2+2 a la hora de difundir entre la comunidad veterinaria este nuevo perfil de personas, ligadas afectivamente a sus animales de una manera totalmente distinta a lo que ocurría en el pasado.

¿Qué más saber sobre la displasia de cadera?

Luego de consultar a María Jimena Álvarez, médica veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata, pudimos profundizar más sobre la problemática que afecta a Nano. La displasia de cadera es una patología de origen multifactorial que se caracteriza por una malformación a nivel de la articulación como femoral (cadera). Por lo general, aparece a edad temprana y se agrava durante el crecimiento del animal. El diagnóstico se realiza a través de radiografías dado que a través de ellas puede verse un aplanamiento a nivel de la cabeza del fémur y el acetábulo de la cadera y distintos signos de degeneración según la edad del perro. La cirugía se lleva a cabo en primera instancia en un miembro y después en el otro si están afectados los dos. Luego, es necesario que el animal realice ejercicios de kinesiología para una pronta y exitosa recuperación.

Labrador, la raza preferida de Rodrigo Lussich

A principios del siglo XIX, se mandaron a Inglaterra algunos perros «multifunción» utilizados en Norteamérica (principalmente en Canadá) por cazadores. En Inglaterra, la raza se desarrolló y mejoró (probablemente con aportaciones de retrievers de pelo liso) hasta convertirse en la que reconocemos en la actualidad. Los labradores retrievers se criaban y seleccionaban por sus destacadas capacidades de rescate, especialmente en el agua. Han trabajado como compañeros de cazadores de patos en todo tipo de condiciones y climas.
En la actualidad, sobresalen como perros de apoyo y guía, mascotas familiares, perros de rastro para militares, perros de aduana y de cuerpos especiales para incendios provocados, perros de búsqueda y rescate, así como compañeros para cacerías y perros de trabajo.
Un labrador retriever correctamente socializado suele ser una excelente compañía para los niños. Tienen un periodo de vida de 10 a 12 años. Dos características del labrador son su doble capa de pelo grueso, pero bastante corto, resistente al agua, y la conocidísima «cola de nutria».

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