HomeInstagram“El diálogo es el mejor instrumento para fortalecer las empresas familiares”

“El diálogo es el mejor instrumento para fortalecer las empresas familiares”

Sebastián Steinmann, gerente de marketing de Per-Ros, compartió su visión sobre los vaivenes de estas organizaciones en la última edición Expo Veterinarias en Costa Salguero (CABA).

Por Facundo Sonatti

Los números pueden fluctuar mínimamente según la fuente, pero lo cierto es que la supremacía de las empresas de familia sobre las organizaciones es total tanto en cantidad, como en capacidad para generar puestos de trabajo.
Bajo ese escenario y siendo miembro de una empresa familiar, el Lic. Sebastián Steinmann (gerente de Marketing de la firma marplatense Per-Ros), protagonizó una de las disertaciones que dieron forma a la Jornada de Negocios llevada adelante en la última edición de Expo Veterinarias en Costa Salguero (CABA), hace unos meses.
“Más allá de los roles que cada uno ocupe en la familia, en las empresas se debe procurar que los puestos sean ocupados por las personas más capacitadas, en pos de buscar la eficiencia y rentabilidad porque eso es el objetivo de las empresas”, aseguró el representante de la empresa que desde hace más de 20 años se dedica a la provisión de insumos vinculados a la Salud, Belleza y Bienestar de las mascotas. Y agregó: “Esos lugares no se deben ocupar por el mero hecho de ser “el hijo de” porque la empresa siempre debe priorizar su crecimiento”.
Luego, Sebastián Steinmann fue concreto a la hora de plantear el verdadero desafío de manejar de manera eficiente la lógica de la familia y los negocios.
“Los conflictos ocurren en todas las empresas. Lo interesante es poder evaluarlos para determinar dónde están los puntos débiles de nuestra organización. En otras palabras, el conflicto nos permitirá detectar cómo modificar la estructura de nuestro negocio para seguir en juego”, agregó.

¿Cuáles son los conflictos más habituales?

Como se dijo, el primero tiene que ver la confusión entre familia y empresa. “En la medida que podamos diferenciar esas dinámicas de funcionamiento vamos a ayudar a la armonía familiar porque es fundamental ya que nos acompañará siempre. Hay que quitarle la pata emocional y enfocarnos en los aspectos racionales”, repasó Steinmann. Y agregó: “La dinámica en las organizaciones familiares es delicada: muchas veces con los que tenemos roces en lo privado también debemos trabajar”.
En este punto, el representante de Per-Ros abordó los Protocolos Familiares, una serie de acuerdos y reglas claras en la organización.
“Se trata del “qué” y el “cómo” para los miembros de la familia dentro de la empresa. Es clave marcar límites en cuanto a los grados de responsabilidad. Estos protocolos son una hoja de ruta que nos ayudará a desenvolvernos en la organización sin chocar con miembros de la familia”, reforzó.
Más allá de esto y también en el marco de Expo Veterinarias, Steinmann destacó que el gran desafío es ser tolerante para respetar a los colegas y entender por qué actúa de tal o cual forma y hacer las correcciones puertas adentro.

¿Qué lugar ocupa entonces el cambio generacional?

El choque generacional es otro de los conflictos recurrentes en las familias empresarias y resulta cuando actúan en la empresa generaciones que aprendieron de forma diferente, sobre todo aquellos que no pasaron por la universidad y los que sí. Sin embargo, ninguna de las dos está totalmente mal ni bien.
Muchas veces de las generaciones con más años se escucha la excusa válida “por qué voy a cambiar ahora si de la forma que lo vine haciendo me trajo hasta acá”.
Sin embargo, hay que entender que la diferencia generacional nos traerá nuevas maneras de gestionar el negocio y dependerá de nosotros que esas diferencias se transformen en una ventaja competitiva.
Ante este tipo de situaciones hay que evitar la rigidez y volver a pensar en la conveniencia de la empresa.
“El diálogo es el mejor instrumento en las empresas de familia”, aseguró Steinmann para luego avanzar en su explicación. “En la medida que tengamos la capacidad de expresar cómo se deben hacer las cosas, vamos a poder delegar. Hay que entender la capacitación como inversión y no como un gasto. Cuando podamos delegar, tendremos más tiempo libre para enfocarnos en otras actividades”.

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