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5 claves para entender por qué hay que delegar

Compartimos algunas ideas que refuerzan un concepto estratégico: los nuevos líderes no tienen que saber específicamente sobre las tareas, sino entenderlas y lograr que otros las realicen por voluntad propia.

Por Luciano Aba

Con el objetivo de compartir tiempo, espacio y debates con referentes de otras pequeñas y medianas empresas de diferentes rubros, desde hace un tiempo los representantes de esta Revista 2+2 formamos parte de un ciclo de capacitaciones llevadas adelante por el Grupo Sura (Seguros) y Set Consulting (Consultora), en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires.
Allí pudimos intercambiar visiones con otros emprendedores que buscan profesionalizar sus empresas y focalizarnos en un punto estratégico: ¿hacia dónde vamos en el manejo de las personas?
Claro, ¿cuáles son las herramientas con la que cuentan los dueños de las Pymes (Veterinarias, por ejemplo) para armar equipos de trabajo que convivan en armonía y sean eficientes?
Este tema “blando”, que parece nunca llegar a vincularse en un 100% con nuestro día a día ya es una realidad en los distintos sectores de nuestra economía. ¿No les pasa?
Días cargados de tareas, mala comunicación entre personas que trabajan en una misma empresa, miedos, desconfianzas y un sinnúmero de situaciones en las cuales nos vemos expuestos. Cansados y hasta obnubilados con una cantidad de tareas que, a priori, parecerían imposibles de cumplir pero que finalmente, cumplimos. ¿Delego?
¿No delego y lo hago yo mismo? ¿Cuánto más puedo hacer? ¿Vale la pena? Quizás aquí fueron gratificantes las palabras de los oradores en un sentido bien específico. “Si otro puede hacer un 70% de la tarea como yo la hago, hay que delegar. El 30% restante, sos vos”.
De esto pudimos conversar en detalle no solo con los referentes del Grupo Sura, sino también con el consultor Jonatan Loidi, en base a cuyos conceptos generamos 5 claves básicas a considerar a la hora de imaginar cómo y por qué los referentes de las empresas deben poder empoderar al resto de sus equipos para avanzar en las tareas del día a día, si su objetivo es seguir creciendo.

1. Pasar del puesto laboral al rol de las personas

Es evidente que la dinámica actual nos lleva a ver modelos organizaciones cada vez más flexibles. Es una tendencia que difícilmente se modifique. Y esto sin dudas llevará a que los puestos formales dentro de las empresas tiendan a desaparecer.
Así es como muchos gerentes se convertirían en “facilitadores” y muchos «jefes» o directores de áreas comenzarían a considerarse “generadores de capacidades”. En definitiva, comenzaremos a darnos cuenta que para liderar una empresa, un local o un grupo de trabajo, la clave pasará por el desarrollo de las capacidades organizacionales.

2. El liderazgo y la imposición ya no van de la mano

“Los problemas personales los dejamos afuera de la Veterinaria”…
“Si tuviste un problema olvídate, concéntrate en lo que estás haciendo”… y otras frases de este estilo han perdido consistencia. Ya nadie es capaz de tener una vida antes y después del trabajo.
El tiempo es uno solo y así conviviremos.
Somos seres integrales y es por ello que los nuevos líderes necesitarían sin dudas desarrollar sus aptitudes emocionales, logrando establecer diálogos sinceros y sin sesgos con sus colaboradores.
Hoy el líder es un gran inspirador. No tiene que saber la tarea, tiene que saber del negocio y hacer que otros hagan bien las tareas, por voluntad propia. Cuando esto ocurre, el proceso de delegar ha funcionado.

3. Con la mirada puesta sobre el propósito

Si bien durante años hemos diagramado puestos laborales, estableciendo descripciones bien detalladas para los mismos, hoy el eje se ha corrido hacia una cuestión incluso más profunda.
¿Cuál es el propósito de cada persona que trabaja en la empresa? ¿Podríamos explicarle al otro qué pasaría en la Veterinaria si no estuviéramos? ¿Por qué es que aquellos que hacemos es indispensable para todos?
Identificar esto sin dudas redundará en un beneficio para todos, comprendiendo siempre que -al momento de delegar- es muy importante decirle al otro no solo lo que tiene que hacer, sino también qué es lo que esperamos nosotros en cuanto a las formas y los resultados.

4. Generar conocimientos en Red

Ya sea sobre la base de un perfil autoritario o liberal, el liderazgo se construye en el día a día. Y su verdadero desafío radica en poder generar las condiciones para poder delegar tareas y también responsabilidades. No se trata solo de dejar hacer porque sí, sino de hacer partícipe al otro de las decisiones, a fin de que comprenda la importancia de lo que se está haciendo.
Para ello, será imprescindible definir un lenguaje común, fomentar el auto desarrollo y aplicarlo donde corresponda.
Tenemos que aceptarlo: hay que volver a aprender. Lleva tiempo y es engorroso, pero no quedan muchas otras alternativas.
Hay que discutir sobre temas objetivos: el poder lo tiene la razón.

5. El acto de Delegar no genera ganancias inmediatas

Más allá de los beneficio de poder constituirnos en líderes que cumplan con las necesidades de las organizaciones actuales, debemos comprender que, en sus inicios, este proceso nos puede generar algunos contratiempos, inclusive económicos.
Es evidente que para delegar es necesario contar con colaboradores a los cuales debemos pagarles en consecuencia.
Si hoy hacemos tres tareas a la vez, para poder dejar de hacerlas deberemos sumar un sueldo. No queda otra. Debemos cambiar y apostar por que haciéndolo tendremos más posibilidades de ser exitosos que si no accionamos. ¿No?

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