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Empatía, divina empatía

Llegó el momento de avanzar en una nueva etapa, cuyo foco estará puesto en poder comunicar de manera eficiente y empática los cuidados y planes sanitarios que los animales deben respetar durante el invierno.

Volvemos al ruedo con una nueva edición de la Revista 2+2, donde ponemos a disposición de nuestros lectores de todo el país un cúmulo de información absolutamente relevante para el manejo diario de los emprendimientos veterinarios en general.
Con más o menos restricciones en cada una de las provincias argentinas en relación a la pandemia por COVID19, el mundo de la sanidad animal sigue en marcha, tanto en el frente de batalla con los veterinarios y las veterinarias, como en el propio abastecimiento de insumos con su cadena comercial, la industria de laboratorios veterinarios y sus proveedores por detrás.
Un entramado que, sin dudas, es más fácil de describir que de hacer funcionar de manera tan armónica (dentro del contexto) como se hizo durante los últimos meses.
Para adelante y para atrás. Sin dudas que hasta que no exista una vacuna contra la enfermedad que hoy azota a las personas y a todas las economías del mundo, nos tendremos que acostumbrar a vivir diferente.
Ni mejor, ni peor, pero sí diferente.

Un nuevo desafío. ¿Y van?

En este contexto, la mayoría de las veterinarias han hecho uso de la excepción a cumplir con la cuarentena por ser consideradas como actividad escencial, tanto en el caso de la atención a pequeños y grandes animales.
Es así que los locales debieron tomar los máximos recaudos en higiene y seguridad, con el máximo cuidado también en el transporte de las personas que en los mismos trabajan y una verdadera “cultura” de los turnos por horarios diferenciados a la hora de atender a los clientes, proveedores y pacientes.
No sin problemas, la rueda ha podido seguir girando en estos meses, pero claro: llega el invierno. Es aquí donde además de todas las tareas administrativas habituales y los inconvenientes propios que plantea el contexto actual, desde las veterinarias se deberá estimular no solo que las personas vayan a los locales (o llamen para atención a domicilio), sino principalmente que los que ya vinieron, vuelvan y cumplan con las recomendaciones.
¿Y eso cómo se logra?
De múltiples maneras y muchas de ellas están profundizadas a lo largo de esta imperdible edición de la Revista 2+2.
Pero hay una. Una en la cual hoy todos nos deberíamos focalizar y es la capacidad de ser empáticos con nuestros clientes, comprender su situación específica y proponer planes de acción acordes.
En este punto nos detenemos unos instantes para resaltar este tema concreto.
Hace unos meses hablamos de la importancia de contar con puntos de venta que ofrecieran seguridad y confianza a los clientes, fundamentalmente en materia de higiene y cuidados ligados al COVID19.
Pues bien, ahora llega el momento de avanzar en una nueva etapa, cuyo foco estará puesto en poder comunicar de manera eficiente y empática los cuidados y planes sanitarios que los animales deben respetar durante el invierno.
Ser pacientes. Saber escuchar para entender al otro o ofrecer acciones apropiadas que puedan ser aceptadas.
La empatía es mucho más que sentirse identificado con el otro. Tiene que ver sin dudas con una de las claves de la inteligencia emocional, una herramienta estratégica en los tiempos que corren.
¿Y quién es empático con el veterinario y las veterinarias?
La gran pregunta de siempre. Difícil aventurar una respuesta. Tan difícil como suponer que la misma debiera provenir del lado de un cliente.

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