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¿De vuelta a la Edad Media?

Casos de Peste bubónica en Mongolia y China reavivan el impacto de la enfermedad. Es imprescindible resaltar la muerte de un hombre en Estados Unidos luego de ser picado por una pulga.

Por Vet. Pablo J. Borrás
pablojesusborras@gmail.com

Seguramente en medio de tantas noticias, los lectores de esta columna se habrán percatado de la aparición en escena de una enfermedad con tintes medievales. En estas semanas, los diarios del mundo comentaban casos de peste bubónica: primero en Mongolia, por el consumo de carne de marmota, luego dos casos en China y posteriormente, la muerte de un hombre en California luego de ser picado por una pulga.
Como si no tuviéramos poco con el COVID19, se nos suma este año la reemergencia de una enfermedad con sabor apocalíptico.
Porque todos hemos escuchado, ya sea cuando estudiamos en el colegio o por haber visto el final del DVD de la película Ratatouille (hay una infografía sobre este tema), de la Peste Negra que azotó al mundo occidental conocido durante la baja Edad Media. Se estima que, en ese momento, murió un cuarto de la población europea por acción de esta bacteria.
Fue el pavor de una sociedad, que veía aterrorizada como sucumbían personas de toda clase social en diferentes puntos del continente. Nadie conocía los mecanismos verdaderos de transmisión de la enfermedad y creyeron que el fin de los tiempos se acercaba.
La Peste Negra (o Bubónica) es una enfermedad producida por una bacteria conocida como Yersinia pestis.
Es una zoonosis de distribución mundial en la que se encuentran involucrados los roedores. Los seres humanos actúan, en el ciclo de transmisión, como hospedadores accidentales.

Este patógeno puede ser transmitido por la picadura de pulgas, por medio de aerosoles que se producen cuando tosemos o estornudamos, por arañazos de animales infectados o por consumo de carne contaminada.

Este patógeno puede ser transmitido por la picadura de pulgas, por medio de aerosoles que se producen cuando tosemos o estornudamos, por arañazos de animales infectados o por consumo de carne contaminada (Raoult et al, 2012).
Cuando hablamos de pulgas, hablamos principalmente de una que se denomina Xenopsylla cheopis. La misma se encuentra en las ratas, pero ocasionalmente puede picar a las mascotas y al hombre.
El principal reservorio de esta enfermedad es Rattus rattus, la rata común (Raoult et al, 2012; Manson et al, 2015). Actualmente, se continúan produciendo focos epidémicos en países de África, América y Asia. En los últimos años ha habido brotes en China, Madagascar, Bolivia y Estados Unidos, entre otros países.
Recibe el nombre de “Peste bubónica” debido a que la presentación clásica de la enfermedad se caracteriza por fiebre, hipotensión y la presencia de “bubones”. Estos son los ganglios linfáticos superficiales que sufren un proceso inflamatorio severo y se evidencian como bultos en la piel del paciente.
Hay otras presentaciones de la enfermedad: la septicémica, cuando la bacteria circula en sangre generado un shock séptico, y la neumónica, cuando la bacteria ingresa por las vías áreas y produce una neumonía atípica. La enfermedad, sin el tratamiento antibiótico, tiene una letalidad por encima del 50%.

Notificación obligatoria en Argentina

La Peste Bubónica es un evento de notificación obligatoria y prioritaria por el Reglamento Sanitario Internacional (RSI).
En la Argentina, está como un evento sanitario dentro de las Normas de Notificación y se puede denunciar a través del módulo clínico como de laboratorio.
En nuestro país, el último brote de peste bubónica se produjo en el Puerto de Buenos Aires en 1953 y en la provincia de Jujuy, en los años 40. Sin embargo, dos países limítrofes son endémicos: Brasil y Bolivia (OMS, 2015).
En el marco de FOCANLIS 2018-2020, el INEI y el CeNDIE de ANLIS MALBRÁN junto al Instituto de Zoonosis “Luis Pasteur”, el Hospital de Infecciosas “Francisco J. Muñiz”, la FCE de la UBA, el CONICET y el Ministerio de Salud de Jujuy obtuvieron un subsidio para un estudio que posibilitará sentar las bases de la situación epidemiológica de la peste bubónica, evento de notificación obligatoria en la Argentina, prioritaria para el Reglamento Sanitario Internacional (RSI).
El objetivo del trabajo consiste en obtener datos de circulación de Yersinia pestis, en pulgas provenientes de áreas de frontera de nuestro país, la estandarización del procedimiento diagnóstico en humanos en el Laboratorio de Referencia y los correspondientes algoritmos diagnósticos de esta patología.
Esta enfermedad se caracteriza por presentar “silencios epidemiológicos”, aparece después de décadas en forma de brotes. Por eso, es tan importante conocer los posibles escenarios de esta enfermedad en nuestra región.
Y estos trabajos,solo se logran en forma interdisciplinaria, entendiendo una misma realidad desde distintas ópticas, evaluando las diferentes variables. Solo de esa manera, y no de otra, evitaremos volver a la Edad Media.

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