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Mucho más que “hacer la caja”

El minucioso manejo diario de los ingresos y egresos puede ser una gran ventaja y una fuente de información financiera de las veterinarias.

Por Virginia Carrazana

Dos de los rasgos que distinguen al veterinario clínico es el amor que tiene hacia los pacientes y su poco conocimiento sobre cuestiones referidas a lo económico o financiero del emprendimiento. Esto último se vuelve importante cuando tiene su propio negocio y necesita saber si el mismo es rentable o no.
Si bien existen diferentes herramientas e indicadores, el arma más simple y que está al alcance de todos para administrar esta cuestión es la caja diaria. Ya sea que se utilice un programa de gestión o una simple planilla de Excel, siguiendo unos simples pasos se puede tener mucha información a partir de ella.
Como sabemos, la caja diaria se divide en Entradas y Salidas. Tanto para una como para otra, es relevante dividir la información en “conceptos”.
Esto quiere decir, clasificar a cada ingreso o egreso con una categoría.
Por ejemplo, en el área de ingresos tendremos conceptos como “consultas”, “vacunas”, “certificados de salud”, etc.
En egresos, incluiremos salidas en concepto de “honorarios”, “proveedores”, entre otros.
Esta disgregación es fundamental para poder tener una noción de cómo ingresa y egresa el dinero en nuestro negocio.
Además, esta división es importante ya que, como sabemos, no todos los ítems tienen el mismo margen de rentabilidad por lo cual, contar con datos que revelen mes a mes cómo ingresa el dinero, nos da una idea de qué áreas necesitamos potenciar en nuestra veterinaria para aumentar las ganancias.
Por otra parte, es vital que en los gastos incluyamos todo; desde los gastos del día a día hasta alquiler, en caso de que el local no sea propio; impuestos, servicios o gastos bancarios.
Asimismo, discriminar adecuadamente los egresos nos permite, entre otras cosas, poder dividir entre costos fijos y variables y el margen de rentabilidad que necesitamos tener y así determinar el punto de equilibrio del negocio.
Este punto determina el nivel de ventas necesario para que el emprendimiento cubra tanto los costos fijos como los variables.
En este punto no hay pérdida ni ganancia; todo lo que ingresa, egresa.

A mirar las tendencias

Además, identificar el ingreso y egreso del dinero en un período dado nos muestra el “flujo de caja” y eso solo es un pequeño informe financiero de nuestro negocio ya que nos permite ver su comportamiento en ese lapso en estudio. La diferencia entre las entradas y salidas se conoce como saldo o flujo neto. Si el saldo es positivo significa que los ingresos fueron mayores que los egresos o gastos y, si es negativo, significa que hubo más gastos que ingresos. De esta forma, lograr un flujo de caja detallado le da seguridad financiera a nuestro negocio, ya que permite encontrar posibles pérdidas.
Por otro lado, el Flujo de Caja nos permite conocer la liquidez del negocio, es decir, la capacidad de los activos de convertirse en dinero en el corto plazo y, a partir de allí, poder tomar decisiones en nuestra veterinaria, como ser:
¿Cuántos insumos podemos comprar? ¿Podemos cubrir los pagos en las fechas de vencimiento? ¿Tenemos excedente de dinero para invertir?
Estas dos últimas preguntas están relacionadas, ya que tendremos dinero para invertir, siempre y cuando hayamos podido afrontar los pagos o deudas en las que hayamos incurrido. Existe un índice muy útil para conocer esta situación y es el denominado ratio de liquidez.
Este indicador pone de manifiesto la capacidad de la empresa para hacer frente al pago de las deudas que vencen en el corto plazo. Para poder calcularlo debemos tener en cuenta:

  • El activo corriente, que está formado por los bienes y derechos que, o son líquidos (dinero en caja o bancos) o se pueden hacer líquidos fácilmente (existencias, deudas de los clientes u otros a corto plazo o inversiones financieras a corto plazo).
  • El pasivo corriente, que está formado por todas las deudas que vencen en el corto plazo, es decir, en un período de tiempo inferior a un año).
    Su fórmula es sencilla: activo corriente/pasivo corriente.

¿Qué quiere decir?

Genéricamente, podemos decir que el índice indica cuántos pesos tiene nuestro negocio en bienes y efectivo por cada peso que tiene de deuda en el corto plazo.
A modo de ejemplo, si el índice arroja un valor de 1,8 implica que el negocio cuenta con 1,8 pesos de activo corriente por cada peso de deuda.
Vemos entonces que el cociente debe arrojar como valor mínimo “1”; esto indicaría que el activo y el pasivo corrientes son iguales.
Cuando el valor es menor que 1, el pasivo corriente es mayor que el activo por lo que el negocio tiene más deudas que ingresos en el corto plazo. Sucede a la inversa en caso de que el valor sea mayor que 1.
Si bien este no es el único indicador que podemos obtener de la caja diaria, lo consideramos muy útil por la información que brinda.
Como vemos, llevar la caja diaria en forma minuciosa puede ser una gran ventaja y una fuente de información financiera de nuestra veterinaria.

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