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Veterinarios y Modernidad… ¿Volverán las oscuras golondrinas?

El MV y especialista en gestión Nacho Mérida reflexiona: ¿es la profesión veterinaria moderna? ¿sabe adelantarse a los retos que se presentan? Las crisis son catalíticos de los cambios, ¿qué puede ocurrir a la profesión veterinaria tras esta crisis sanitaria mundial?

Nacho Mérida Isla
Veterinario – Consultor en gestión veterinaria
nacho@assisvba.es

Hace tiempo que no me siento a escribir, en esta nueva sociedad moderna de hoy en día, la información tiene que ser servida en pequeñas cápsulas y en formato de video. Cada vez tenemos menos tiempo para sentarnos a dedicar 5 minutos a nada.

No es culpa nuestra, las películas modernas tienen cambio de plano cada 3 segundos, el «timeline» de las redes se renueva de manera infinita, los niños deben ser estimulados constantemente y han perdido el derecho a aburrirse o tener que usar su imaginación, la solución al problema tiene que ser inmediata y si no… lo cuento a los cuatro vientos en redes para dañar tu imagen, sin importar si es cierto lo que cuento, sin apoyarlo en datos o sin ponerlo en contexto. Además, si alguien opina diferente a mi está equivocado, y no voy a rebatirlo con datos y argumentos, voy a hablar mal de su persona.

Parece que estoy poniendo la venda antes de la herida y en parte es cierto. Hace poco cumplía 20 años como veterinario, lo cual parece poco, pero es la mitad de una vida. Y aunque he visto cambios en la profesión, lo cierto es que los términos que me vienen a la cabeza cuando pienso en esta profesión mía y de tantos otros son dos; conservadora y reactiva.

De nuevo, antes de que nadie se ofenda, es mi opinión basada en mi experiencia, que seguro que es diferente a la de otro. Ser conservador es que te gusta mantener el status quo, respetar las tradiciones o que te aferras a un pasado que nunca volverá. El ser reactivo implica que cuando ocurre algo, buscas cambiar para adaptarte, también puede significar que esperas hasta que algo ocurre para cambiar, sin prever (la cigarra y la hormiga).

Sin embargo, cuando se combinan las dos características y las planteas en un mundo global, cambiante, elástico… la veterinaria va un paso por detrás de los tiempos. Reaccionando a los cambios que le son impuestos desde fuera. Y rápidamente busca volver al status quo previo. Tras la urgencia sanitaria, algunos veterinarios quieren volver a trabajar sin cita previa, la solución a los problemas es volver a la fiscalidad anterior, la crisis de personal de los centros se soluciona con un convenio colectivo, fundamental para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores durante el siglo XIX-XX, pero que en el siglo XXI es una herramienta arcaica. Podría seguir con los ejemplos, pero se reconoce un patrón, se mira hacia atrás para solucionar problemas del futuro.

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó”, Albert Einstein.

Ahora es importante que los veterinarios seamos reconocidos como sanitarios para que la sociedad nos reconozca. Todo perfecto si estuviéramos haciendo nuestro trabajo. ¿Quién es responsable de decidir que inmunizaciones son obligatorias en las mascotas? Lo pregunto porque si tan importante es nuestra labor, ¿por qué en las autonomías donde la vacunación de rabia es voluntaria la tasa está alrededor del 10%? ¿Leptospiras, Leishmania, Giardia…? ¿Acaso no son zoonosis en las que tenemos herramientas para prevenir y demostrar la importancia a la sociedad? Mejor transmitir el mensaje de que queremos pagar menos impuestos en un momento de crisis donde la sociedad se está teniendo que apretar el cinturón.

Y para aquellos que se puedan ofender, excelente noticia si se consiguiera el cambio de status, pero que sea por los motivos correctos y no por meros motivos financieros. Yo no necesito una aprobación de la sociedad para saber que mi trabajo es importante (otro hábito adquirido recientemente gracias a las redes sociales).

Recuerdo, cuando era un niño, que las fuerzas vivas del pueblo (ganadero para más señas), en el Norte de España, eran el cura, el maestro, el boticario y el veterinario… Sí, el veterinario; no todos los pueblos tenían ambulatorio y además, si se moría la jata, el sustento de la familia temblaba. ¿En qué momento esto cambió? ¿Qué estábamos haciendo cuándo pasó?

Entiendo que este mensaje no va a ser popular, ni va a ser viral, porque va en contra de todo lo que ahora mismo se lleva, el relato por encima de los datos. Cuando hace varios años, no recuerdo si en una entrevista o en una píldora de mi canal decía que la feminización de la profesión supondría un reto, se me acusó de dar un mensaje negativo sobre el hecho. ¿Quién era yo para cuestionar un avance de la profesión? Hoy en día, en una profesión eminentemente femenina, ¿cuántas mujeres hay al frente de colegios, asociaciones y demás? ¿Alguien se ha preguntado por qué? Y no sirve decir que es porque antes la mayoría de los veterinarios eran hombres… Como he dicho al principio, llevo 20 años egresado y en mi año la proporción de mujeres era más alta que la de hombres.

Hoy en día, se habla a menudo de los suicidios entre veterinarios de Estados Unidos y Reino Unido (donde se hacen estudios), y que el resto de los países asumen sin realizar estudios propios. En el primer capítulo de mi libro hablo de los estudios que hablan de desórdenes de la alimentación entre estudiantes de veterinaria en el Reino Unido (80% mujeres), que aparecen en hasta un 10% de los estudiantes, mientras que en la población normal se encuentran en el 6,4%. En un estudio reciente se concluyó que los suicidios entre las veterinarias superaba en 2,4 el de la media de la población, mientras que el de los veterinarios lo hacía en 1,6. El ratio de suicidios entre auxiliares mujeres era 2,3 veces el de la población general. Aquí está el reto de la feminización de la profesión.

No hace falta entrar en temas relacionados con la necesidad de flexibilizar horarios, de acomodar las jornadas al tiempo parcial u otros temas relacionados con la conciliación familiar; la exposición mediática en redes, el aumento de competencia externa que obliga a trabajar mucho más para facturar lo mismo… y que pueden ser esos factores externos que desembocan en problemas mentales.

Así que la veterinaria tiene que comenzar a mirar hacia adelante para las soluciones, a confiar en nuevos sistemas de trabajo y nuevas opciones de mejora, debe comenzar a ser transgresora y proactiva, y no solo en los métodos de diagnóstico y tratamiento, sino en los sistemas de trabajo. Las soluciones que se necesitan no pueden ser las mismas de hace 20 años, ni llevarse a cabo por las personas que estaban ahí y que no vieron venir los problemas…

Gustavo Adolfo Becquer

Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres….
ésas… ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
así… ¡no te querrán!

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