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Identidad e imagen profesional: ¿Qué ves cuando me ves?

Una imagen puede decir mucho y nada a la vez. Es una parte del mensaje, y puede crear malos entendidos si no está bien diseñada y sustentada.

Escribe Carlos López Delfino
Consultor en gestión y desarrollo profesional veterinario.
clopezdelfino@gmail.com

Estimados colegas, a lo largo del año vamos a compartir una serie de artículos sobre imagen profesional, marketing personal, comunicación e imagen, entre otros.
La motivación editorial surge de la coyuntura, de la consulta y preocupación sobre estos temas por parte de los colegas. La pandemia hackeó nuestras zonas de confort, tuvimos que adaptarnos y rediseñarnos.
El uso de medios de comunicación como las redes sociales, la exposición a la que nos sometemos, los escraches por parte de clientes y otros actores del sector, todo son disparadores. Pero también temas recurrentes en distintos foros veterinarios sobre poner en valor la profesión, la percepción que se tiene y tenemos sobre la misma. Y es aquí donde nos tenemos que centrar ya que somos el factor común en estos temas: somos parte de la solución.

Hace muchos años, en un hospital público trabajaba una señora que era secretaria administrativa. Un día un médico de trayectoria reconocida la trata de mal modo, una mala contestación delante de otros pacientes a lo que la señora le responde: en la Facultad le habrán dado el título de doctor, pero el de señor claramente que no.

Con esta anécdota quiero hacer una primera distinción entre identidad e imagen y cómo un desequilibrio entre ser y hacer nos puede afectar en el futuro.
Cuando hablamos de identidad, nos referimos a lo que tiene que ver con el ser, con la persona, incluso una empresa u organización: qué elecciones hace, qué compromisos declara, qué valores sostiene, qué estilo o manera de ser desarrolla, qué sentido y propósito de vida tiene.
Y la imagen es el parecer y tiene que ver con la interpretación que uno u otros construyen de sí mismo, de otro, o de otros; tiene que ver con los juicios que se tienen de uno mismo, de otro u otros. Por lo que imágenes van a haber tantas como receptores haya; cada receptor, cada otro va a tener una manera de interpretar esos estímulos que enviamos. Nosotros mismo podemos tener una imagen propia muy diferente a lo que ven otros.
Estos dos conceptos van de la mano y hoy más que nunca con el uso de las redes sociales, como medio de comunicación, tenemos que estar más atentos a los estímulos que enviamos. Como dice el dicho: “No sólo es importante ser sino también parecer” … y viceversa.

Entonces vos veterinario de grandes animales, por ejemplo, que tenés un vehículo (capital) y una profesión (trabajo) para ofrecer un servicio, sos una empresa en la que prácticamente vas a trabajar el resto de tu vida laboral.

El auge de las redes sociales, que promueve a una publicidad “gratis”, puede provocar interferencias o discrepancias entre lo que comunicamos, mostramos y lo que en realidad es, de manera positiva o negativa. Imaginemos que pintamos el frente de la veterinaria y queda muy lindo y mostramos eso, ¿con qué expectativas irá un posible cliente a vernos? ¿Qué pasaría si entra y el interior del local y no condice con el exterior?
Una imagen puede decir mucho y nada a la vez, es sólo una parte del mensaje si no está bien diseñada y sustentada.
Muchas veces creemos que el frente (la imagen) es más importante que el fondo (la identidad), que lo que se ve es más importante que lo que no.
Esa identidad, que es una sola, la nuestra, son los cimientos sobre los que construiremos nuestra profesión, nuestro negocio y como siempre digo, nuestro modo y medio de vida. Lo que hagamos con esa identidad, cómo la desarrollemos y nutramos será en adelante también la imagen que tendremos de nosotros mismos y los otros de nosotros.
El quid de la cuestión está en lograr una identidad e imagen lo más equilibrada posible, situación en la que nos sentimos satisfechos con la identidad que tenemos y a la vez la imagen o interpretación que recibimos es coincidente.
Tal como se percibe en el Cuadro N° 1, lo importante es que en cualquier cuadrante en que nos encontremos tenemos posibilidades y capacidad de acción para transformar e ir de la situación actual a la deseada.

cuadro nº 1
Identidad / Imagen IMAGEN + IMAGEN –
IDENTIDAD + Equilibrado – Efectividad en la gestión y satisfacción personal –  Sustentable. Puede afectar a la confianza – Hay posibilidad de acción y transformación – Tenemos cimientos desde dónde construir.
IDENTIDAD – Imagen cosmética – Pocos cimientos – No sustentable en diferentes ámbitos de la vida. Trabajar en desarrollo personal para poder accionar y transformar – Construir cimientos.

Y a nosotros los veterinarios, ¿nos sirve esto?

En muchas oportunidades los colegas, sean de grandes o de pequeños animales, con o sin local comercial o consultorio, como ustedes, como yo, me suelen decir: … “pero Carlos, misión, visión y valores, esto es para empresas, no es para mí, yo no puedo hacerlo”. A lo que les respondo que sí, claro… y qué es una empresa sino más que una entidad que reúne capital y trabajo para un fin determinado ya sea comercial o de servicios. Entonces vos veterinario de grandes animales, por ejemplo, que tenés un vehículo (capital) y una profesión (trabajo) para ofrecer un servicio, sos una empresa en la que prácticamente vas trabajar el resto de nuestra vida laboral.
Al preguntarnos ¿quién soy?, ¿cuál es mi razón de ser?, ¿para qué estoy?, ¿cómo quisiera ser recordado?, ¿qué me apasiona hacer?, básicamente estaremos dando forma y definiendo nuestra “Misión”: el sentido que le queremos dar a nuestra vida.
Esto nos va a servir como contexto para la toma de decisiones y acciones que van a representar nuestra identidad.
Por otro lado, si nos planteamos en dónde queremos estar en 10 años o más, qué queremos lograr, qué queremos tener, quién queremos ser, estaríamos definiendo nuestra “Visión”: ni más ni menos que un retrato del futuro traído al presente, que nos motiva, impulsa y orienta para lograrlo.
Con respecto a los “valores”, por definición son todos aquellos principios que le permiten a los seres humanos, mediante su comportamiento, realizarse como personas. Generalmente tienen una connotación positiva. Estos pueden ser honestidad, confianza, responsabilidad, respeto, compromiso, compasión, incluso la comunicación, etc.
Lo valioso de los valores como recurso en el planeamiento, es que tienen un feedback o devolución casi inmediata.
Rápidamente vamos a saber si los estamos cumpliendo o no.
Si digo que soy confiable se espera que sea creíble, cuidadoso y respetuoso con lo que en mí se deposita, que cumpla las promesas o compromisos. Si digo que tengo como valor la comunicación, se espera y se observa que hable con responsabilidad, que escuche con apertura, que busque el bien y la acción común. Como vimos hasta ahora hablamos de la misión como sentido (identidad), la visión como propósito (imagen), de los valores como principios, hablamos de nosotros como personas y no de grandes empresas.
Muchas veces tenemos el sesgo de pensar que determinadas cosas no nos sirven en la profesión, en nuestros negocios o en la vida.
No es tarea sencilla definir estas cuestiones en el ámbito personal/profesional, pero tampoco imposible, casi que todo está implícito, sólo hay que escribirlo, hacerlo visible. Cuando esta tarea está realizada es una directriz, son ideas rectoras por las que nos guiamos, nos damos a conocer en el mercado y por medio de las cuales alcanzaremos objetivos y metas.
Si estas definiciones son importantes para las organizaciones, ¿por qué no lo serían para nosotros?
Esta primera parte del plan estratégico podríamos decir que es un 10% del total, pero tenemos diseñada la mayor parte del camino a recorrer. El resto del plan, lo operativo, las acciones a realizar y objetivos a lograr, se alinea a lo anterior.
Hasta ahora no hablamos de nuestras competencias técnicas, de lo relativo a la profesión, al quehacer veterinario, a lo que aprendimos en la Facultad, y ya tenemos gran parte de nuestro plan profesional y de vida armado.
Es aquí donde adquiere relevancia que podamos aprender y desarrollar competencias extra-técnicas necesarias para construir nuestra identidad, los cimientos que van a soportar y gestionar esa imagen profesional y personal que recibamos de nuestro entorno.
Sin esta reflexión, ningún plan estratégico, ni de marketing, ni modelo de negocio, ni planilla de Excel, puede ser y hacer sustentable el camino hacia los logros que nos proponemos.
No digo que todas esas herramientas no sirvan para avanzar económica o financieramente en nuestra veterinaria, al decir sostenible me refiero al estado de bienestar que queremos lograr, donde el desarrollo profesional, personal y familiar encuentren también su equilibrio.

 

Más sobre Carlos López delfino

Médico veterinario de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE. Consultor en gestión y desarrollo profesional veterinario. Facilitador y Coach Ontológico Profesional certificado. Email: clopezdelfino@gmail.com. | Instagram: carlos_vetcoach.

 

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