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El liderazgo en la veterinaria, ¿una misión imposible?

En tiempos como los que corren, resulta indispensable que los equipos de profesionales cuenten con un líder que los guíe, contenga y acompañe en la búsqueda de los objetivos buscados.

Escribe Javier Sánchez Novoa
MERCADER Consultora en Gestión Veterinaria.
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Liderazgo, un concepto que a veces es subestimado y que parece lejano cuando pensamos en abordarlo desde nuestro mercado. Pero… ¿por qué pensamos que es imposible desarrollar líderes en una empresa veterinaria?
Te pregunto: ¿lo intentaste alguna vez?

Líder es quien toma decisiones cruciales y necesarias para que un equipo trabaje de forma correcta. Inspirará a los demás para cumplir los objetivos .

Creo que en este punto está el origen de este aparente impedimento: se cree erróneamente que el liderazgo es un concepto vinculado únicamente con las grandes empresas. Y esta es solo una creencia popular, casi romántica, que te invito a que echemos por tierra de una buena vez.
¿Qué es el liderar? Podría resumirlo como la responsabilidad de gestionar un equipo de trabajo para llevarlo a un objetivo propuesto, administrando los diferentes recursos. Por lo tanto, líder es quien tomará decisiones cruciales y necesarias para que un equipo trabaje de forma correcta, e inspirará a los demás para llegar al objetivo propuesto.
Desterremos ese mito que dice que el líder nace, no se hace.
Todo lo contrario, el líder se forma y se construye, y adiviná… ¿quién nombra a una persona como líder? Su propio equipo, ni más, ni menos.
Es algo que no se puede imponer, de lo contrario estaríamos hablando de un “jefe”, figura que -por sí sola- poco tiene que ver con un liderazgo que contempla determinadas aptitudes y características.
Entre ellas:

  • Conocer al detalle las tareas que realiza el grupo en su día a día.
  • Los mejores resultados se conseguirán cuando provoques un efecto emocional positivo en el equipo.

  • Comunicarse bien y con empatía con cada persona del equipo.
  • Saber trabajar a la par con su gente.
  • Ofrecer una visión de equipo permanentemente.
  • Tener valor frente a los conflictos y complicaciones.
  • Confiar en sí mismo y, fundamentalmente, en los demás.
  • Ser capaz de tomar decisiones en el momento indicado.

Entonces, una vez definidos estos simples conceptos, te invito a diferenciar esquemáticamente a un jefe de un líder (Ver cuadro comparativo N° 1).
¿Con cuál te identificar mejor? Espero que con la figura del líder: en las pequeñas cosas se marca la diferencia.
De todos modos, si estás en una posición de “jefe”, no te preocupes, podrás evolucionar en tu liderazgo.

Seis estilos de liderazgo

Ahora bien, ¿alguna vez te preguntaste cómo podrías desarrollarte como un líder para tu equipo?Los mejores resultados se van a conseguir cuando provoques un efecto emocional positivo. Para ello, tendrás que apelar a combinar varios estilos de liderazgos. Sí, existen seis diferentes que te comparto a continuación:

  • El Visionario: Proyecta y construye una visión de trabajo; vende la visión, hacia dónde debe llegar el equipo y genera confianza en cada integrante para intentar llegar al objetivo, sin importar demasiado el “cómo hacerlo”. Lo importante es que el equipo tiene una visión clara del objetivo a perseguir. Este líder facilita el diálogo, desarrolla a las personas y sus virtudes, y -sobre todo- facilita las emociones de cada persona: promueve la iniciativa, es empático y cataliza el proceso de cambio. Este tipo de líderes están muy conectado a su equipo.
  • El Coach: Trabaja con las personas más que con la tarea en sí misma: se enfoca en objetivos, expectativas y el desarrollo personal. Este líder también genera confianza en el equipo. Es un buen motivador, mantiene una cálida relación con cada integrante del equipo; cree en ellos y está atento a sus necesidades. Su objetivo principal es lograr que cada persona identifique sus fortalezas para poder desarrollarlas.
  • El Afiliativo: Crea vínculos emocionales entre las personas que lo rodean, logrando un sentido de pertenencia con la empresa y aún mejor, con el equipo. Este perfil de líder eleva la moral del grupo de trabajo, da el apoyo emocional en momentos críticos y aumenta la armonía.
  • El Democrático: Promueve el diálogo y la participación de cada integrante del equipo. Ante el conflicto, permite las opiniones de los integrantes del equipo, aunque él sea el responsable de las decisiones. Este líder está abierto a las buenas y a las malas noticias, delega tareas y confía en la capacidad del equipo.
  • El Timonel: Es un perfil particular de líder; es el que marca el paso, los tiempos y el rumbo. El líder timonel controla cada paso que dan los integrantes de los equipos ya que se centra en las tareas, no tanto en las personas, lo que puede generar a veces desmotivaciones en el equipo. Es un líder enfocado hacia los resultados a corto plazo y no potencia del todo las capacidades de su grupo de trabajo, provocando muchas veces fuga de talentos.
  • El Autoritario: Este es un perfil de líder más común de lo que uno cree. No es del todo recomendable ya que hay un excesivo ejercicio del poder para que el equipo acate órdenes sin demasiada explicación. Hay una imposición de su autoridad a través de la presión y no siempre de la mejor manera; no sabe delegar y se centra en los errores de los demás. Este es un líder que no forma a su equipo, solo sanciona. Si bien no es un perfil recomendado, existen situaciones que necesitan un tratamiento especial por parte del líder de un grupo sin control y rumbo, pero no puede ser un perfil puro y que se mantenga en el tiempo.

Lo más importante para desarrollarte es que puedas conocerte: sin el autoconocimiento es difícil llevar adelante una construcción de liderazgo.

Ahora es momento de preguntarte ¿te identificaste con alguno de estos perfiles de liderazgo?
¿Con cuál? Seguramente, tendrás una combinación de dos o varios perfiles y está bien, es normal y necesario.
Lo más importante para desarrollarte como líder en el equipo es que puedas conocerte: sin el autoconocimiento es difícil llevar adelante una construcción de liderazgo.
Te toca desarrollar un rol clave.
Seguí estas recomendaciones y verás que no es imposible construir tu liderazgo y que podrás crear un equipo de trabajo eficiente. En esencia, te invito a pasar de un grupo a un equipo de trabajo con tus colaboradores.
Trasnformarte en un líder positivo es posible, ¡manos a la obra!

10 pasos para convertirte en líder de tu equipo

¿Coincidís con lo expuesto en este artículo, pero aún no sabés cómo hacer para convertirte en líder? Para eso voy a ayudarte a organizarte con 10 conceptos claves para este proceso de construcción:

  1. Identificá qué capacidades de comunicación tenés.
  2. ¿Cómo reaccionás ante los conflictos? Trabajá fuertemente en cómo gestionar los conflictos dentro del equipo y con los clientes.
  3. ¿Tenés organizado a tu equipo? Es importante que tengas identificada cada función y/o tarea que desarrolla cada integrante del equipo.
  4. Tenés que lograr que cada integrante conozca en detalle sus tareas y responsabilidades: tienen que saber cómo van a ser evaluados en su puesto. Lo peor que puede suceder es que los integrantes de tu equipo no sepan por qué están trabajando mal.
  5. Para potenciar el punto anterior, recomiendo diseñar una descripción de puesto por escrito, con su misión principal, los objetivos, los detalles de sus funciones y las capacidades necesarias para desarrollar el puesto.
  6. Dedicate a observar a tu equipo, identificá en cada integrante las capacidades y fortalezas. Si alguien es bueno para comunicarse ¿le darías la tarea de llamar para recordatorios o atención de reclamos o le asignarías trabajo administrativo?
  7. Colaborá en la formación en esas aptitudes que potencien su trabajo.
  8. Generá confianza en cada uno de los integrantes del equipo, muchas veces ellos “no saben que pueden”, ayudalos.
  9. Realizá evaluaciones de cada uno de ellos, donde puedas identificar las aptitudes relacionadas con la atención al cliente, la relación con sus compañeros y superiores, tecnicismos de su trabajo y una evaluación aptitudinal. Podés hacerlo simple, no te compliques, lo importante es que la persona sepa cómo la vas a evaluar y qué vas a evaluar de su trabajo. Con una herramienta así, evitás las subjetividades y confusiones.
  10. Reunite con cada integrante y con tu equipo, contales cómo va el trabajo, hacia dónde tienen que dirigirse y sobre todo escuchalos: en general las mejores soluciones las va a aportar tu equipo.

Más sobre javier Sánchez Novoa

Director en MERCADER Consultora en Gestión Veterinaria. Sub director y Docente del Posgrado en Gestión y Marketing para Veterinarias Veterinarios en Web (www.vetesweb.com). Lic. en Comercialización (Escuela Argentina de Negocios – EAN). Posgrado en Coaching, PNL y Liderazgo de Equipos (En curso en ENEB – Escuela de Negocios Europea de Barcelona). Instagram: @consultora_mercader.

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