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Las claves de la consulta de los felinos mayores (I)

Adultos, maduros, gerontes, viejos… Elijan la palabra que más les guste para asegurarse de que los gatos con más de siete años lleguen a la veterinaria y sigan un plan de medicina preventiva.

Escribe Natalia Luka
Directora de Dra. Luka Medicina Felina y Regenerativa
dralukat@gmail.com

La medicina preventiva es la medicina del gato y esto es válido en cada momento de su vida. En este artículo les propongo pensar en sus etapas adultas, maduras y geriátricas. Hay mucho por hacer y, muchas veces, pronto.
Hoy nos encontramos cada vez más con gatos que llegan muy sanos a la adultez, e incluso tenemos pacientes muy añosos. Las estadísticas mundiales dicen que la expectativa de vida del gato es de 34 años promedio.
¡Sí, 34! Y por suerte no me sorprende.

Que el gato envejezca y no salga al exterior no significa que no tengamos que considerar su calendario de vacunación.

Por nuestro lado, somos cada vez más los veterinarios que nos dedicamos casi exclusivamente a la medicina felina y que nos adentramos más en este mundo tan diferente y a la vez fascinante. Por otro lado, la industria también nos acompaña: laboratorios que ofrecen nuevas herramientas diagnósticas para enfermedades del felino y empresas del rubro con productos cat friendly, amigables, pensados para que medicalizar al gato no sea una «tortura» para él sino una manera simple y amorosa de hacer tratamientos que realmente necesita.
Y en lo que respecta al tutor, el gato es considerado como un miembro de su familia y, como tal, nos exige cada vez más a los veterinarios. Es también un hecho que el tutor del gato, en comparación con el del perro, invierte más dinero en especialistas, diagnósticos, tratamientos y todo lo que el paciente necesita.
Pero todavía falta. El porcentaje de visitas al veterinario sigue siendo muy bajo.
En Argentina, ni siquiera llega a una visita por año. Se cree que esto pasa porque los felinos como especie ocultan el dolor y las enfermedades. Sabemos que el gato es estoico. ¿Y si prevenimos?
Si un gato puede llegar a vivir 34 años…
¿Qué más debemos hacer, además de vacunar y desparasitar cada año?
¡Mucho! Les propongo evaluar paso a paso algunos tips que nos servirán para seguir acompañando a ese gato y su familia por muchísimos años, con la mejor calidad de vida y bienestar posible.

Preparando el camino

Según la Asociación Americana de Medicina Felina (AAFP), que recomienda un mínimo de una visita por año en todos los gatos, cada 6 meses en gatos seniors y más frecuentemente en felinos con enfermedades crónicas, las etapas de la vida son las que se muestran en la Tabla N° 1.

  • Gato adulto: hasta los 6 años.
  • Gato maduro: de 7 a 10 años.
  • Gato senior: más de 10 años.

A título personal, creo que lo mejor es empezar cuanto antes a indagar en algunos temas para comenzar a prevenir futuros problemas. Se trata de promover la salud y la longevidad, enfocándonos en la detección temprana de enfermedades.
Si los gatos nos visitan una vez al año, sugiero aprovechar la consulta cuando tienen 6 o 7 años para comunicar al tutor que pronto comenzaremos con los chequeos anuales y explicarle cuáles son las enfermedades que podrán ir apareciendo a lo largo del envejecimiento, como la enfermedad renal, los tumores, el hipertiroidismo, el dolor crónico articular o artrosis…
Eso nos da el puntapié inicial para comenzar un programa preventivo y es ahí cuando, en general, ese tutor nos dice: ¡Hagamos todo lo que haya que hacer!

Qué hacer en la consulta del gato mayor

La consulta clínica incluirá todo aquello que necesitamos evaluar en el felino adulto-maduro-geriátrico más allá de la vacunación. En este punto, vale la pena mencionar que debemos analizar el costo/beneficio de la vacunación y tener en cuenta las vacunas obligatorias ya que el paciente, al ir envejeciendo, será menos inmunocompetente y es necesario evaluar cada caso en particular. Que el gato envejezca y no salga al exterior no significa que no tengamos que considerar su calendario.
En cada consulta clínica debemos evaluar el estado de su hidratación, cambios de apetito, vómitos o diarrea. Si existe polidipsia o poliuria, si hay cambios en su actividad nocturna o vocalización, cambios en la movilidad, visión, alteración en el acicalado, si hay masas o tumores.
También, tenemos que evaluar si ha habido ganancia o pérdida de peso y las enfermedades que podrían estar relacionadas.
Es aquí donde hacemos uso de los exámenes complementarios de sangre, orina y fundamentalmente el ecocardiograma, que nos aportará muchos datos importantes de enfermedades cardiológicas frecuentes en los gatos, que a veces se nos pueden escapar en la auscultación de rutina (el gato sopla poco, pero se enferma).

La presión arterial

Dentro de la consulta clínica hago hincapié en algo fundamental: la medición de la presión arterial. La hipertensión es una enfermedad silenciosa que, muchas veces, puede terminar con afecciones graves en el felino.
¿Y si empezamos a medirla de rutina en ese paciente?
Recordemos que la hipertensión se relaciona con la afección de diferentes órganos, como el sistema nervioso, riñón, corazón, retina, glándulas.
Es muy común la enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo o ambos, un gran combo catastrófico que muchas veces puede terminar complicando gravemente la salud del gato y que hoy, lamentablemente, está a la orden del día.
Ir midiendo de rutina, conociendo a nuestro paciente (incluso en aquellas mediciones que podrán dar altas por efecto bata blanca) nos permitirá ir evaluando, y sobre todo, detectar si hay lesiones en órgano blanco, medicando según el caso.
Es muy triste ver pacientes con ceguera o afecciones renales que no han sido abordados a tiempo y que podrían haberse prevenido.
De la mano de la medición de la presión arterial sugiero siempre realizar el fondo de ojos. Es muy simple en el felino, nos aporta información muy valiosa y la decisión terapéutica rápida con fármacos puede intentar normalizar o revertir la situación.

El examen oral

Muchos tutores se quedan atónitos cuando les pregunto cada cuánto cepillan los dientes del gato. “¿A los gatos hay que cepillarles los dientes?”, responde la mayoría.
Sí, y el exámen oral es fundamental porque cuando miro la boca del gato lo que suele aparecer no es de lo mejor: moderada a severa enfermedad periodontal, molestia, dolor asociado a gingivitis, exposición de las furcas, piezas que ya no están, expansiones alveolares o varias de estas patologías todas juntas.
La enfermedad periodontal se puede manejar preventivamente con el cepillado, algo que les enseño a los tutores en la consulta pediátrica, así como un juego, pero que será para toda la vida del gato.
Sabemos que toda esa placa bacteriana afectará a otros órganos, entonces les digo a los tutores: ¿vos cada cuánto te lavás los dientes? Risas… y establecemos un programa de prevención que puedan cumplir a lo largo del tiempo, en forma constante, para lograr la mejor calidad de vida a largo plazo.

El análisis de orina

Una de las herramientas fundamentales en el gato es el análisis de orina y es de enorme importancia comenzar a realizarlo a partir de los 5 o 6 años y luego repetirlo anualmente como rutina preventiva.
Y me detengo acá a reflexionar: son muchos los pacientes que veo por día y son pocos los que, aun con enfermedades crónicas como la enfermedad renal, e incluso la cistitis intersticial, no han sido abordados minuciosamente con este estudio.
Creo que podemos trabajar mejor: por un lado, instruir al tutor sobre cómo tomar una muestra de orina en casa es fundamental.
La mayoría de las veces me dicen que es imposible, que el gato no se va a dejar, entonces les explico los métodos incluso con dibujos. Mostrarles tres a cuatro alternativas para que puedan amigablemente juntar la muestra y ofrecerles incluso el laboratorio que retira la orina en el día me permite contar con información valiosa para poder trabajar en la prevención.
Por otro lado, me pregunto por qué el análisis de orina no se incluye tanto en la rutina, algo tan simple, económico y que nos da tantos datos. Que incluso podemos hacerlo nosotros mismos para poder tener resultados rápidos en la camilla con el paciente.
Es un estudio que nos aporta infinidad de datos a tener en cuenta en la medicina interna y muchas veces nos ubica en prediagnósticos específicos. Utilizamos de la refractometría (preferentemente refractómetro veterinario) para evaluar la densidad urinaria junto con las tiras de orina de veterinaria y por supuesto la evaluación del sedimento. Recomiendo realizar con esa muestra cuando se pueda un Heller, técnica cualitativa que nos sirve para evaluar proteinuria junto al Up/Uc (relación proteína creatinina en la orina) como análisis básico.
Hasta aquí, esta primera parte de la consulta con gatos gerontes. En la próxima edición de la Revista 2+2 seguiremos hablando de este tema tan importante y de lo que para mí es un mantra: la medicina preventiva es la medicina del gato.

Más sobre Natalia Luka

Veterinaria egresada de la FCV de la Universidad de Buenos Aires. Especializada en Medicina Felina en Casilda, Universidad Nacional de Rosario. Especializada en medicina regenerativa y células madre. Certificada Cat Friendly Práctice por la AAFP, de la cual es miembro al igual que de la ISFM, AaMeFe y LACERVET. Docente nacional e internacional. Sitio Web: www.draluka.com.ar. | Instagram: @dra_luka.

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