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La distribuidora Sivet “rompe su techo” con nuevas inversiones en La Pampa

Juntos. Miguel Pechin y dos de sus hijos: Romina y Lucas.

Juntos. Miguel Pechin y dos de sus hijos: Romina y Lucas.

La compañía fundada por Miguel Pechin acaba de invertir el equivalente a $100 millones para sumar 750 m2 en General Pico, La Pampa. ¿Cuál fue el rol de su hijo Lucas?

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

Miguel Pechin (71) lleva vividas varias vidas en una. Padre de cuatro y Médico Veterinario, camada 1975 de la Universidad de La Plata, hizo sus primeras armas en la distribuidora de su tío, pero terminó ejerciendo la profesión de la mano de un socio durante más de dos décadas hasta que, promediando los 40, volvió sobre sus pasos y abrió la distribuidora de productos veterinarios, Sivet.
Miguel hoy vive una nueva transición.
El retorno de Lucas Pechin Castagnino, uno de sus hijos, motorizó a una empresa que parecía haber alcanzado su techo.
“La empresa creció de forma exponencial gracias a la reinversión y la formación de un gran equipo de trabajo, pero había alcanzado un estado de confort”, admite el fundador de Sivet.
Y agrega: “Tenía que dotarla de nuevas características y el ingreso de mi hijo significó un gran espaldarazo”.
En los últimos seis años, Sivet multiplicó por tres el número de viajantes en las rutas y amplió su rango de acción llegando a nuevos destinos, como San Luis y Río Negro.
Ese crecimiento exigió inversiones.
La firma con asiento en General Pico, La Pampa, acaba de desembolsar US$ 600.000 en un mega depósito de 750m2 para abastecer una demanda creciente. “Es el corazón de la distribuidora”, resalta Pechin.

Abrir la tranquera

Inversión. “El depósito es el corazón de la empresa”, aseguraron.

Inversión. “El depósito es el corazón de la empresa”, aseguraron.

Si bien hoy Sivet trabaja con más de 50 proveedores, sus comienzos fueron una pequeña extensión de la veterinaria que Pechin compartió durante 13 años con Héctor Otermin: La Tranquera. “Empecé en un local al lado de la veterinaria, en 1998”, hace memoria el fundador y amplía: “Hasta cerca de los 50, trabajé como veterinario en el campo y empecé a notar que los grandes establecimientos se empezaban a dividir y el número de veterinarios crecía. Decidí dar el salto a la parte comercial sacrificando la profesión”. Sin embargo, para Pechin no se trataba de un negocio completamente ajeno.
El empresario había sumado experiencia en la Distribuidora Ferrero, que pertenecía a uno de sus tíos, hasta que la firma mutó a Fedea y se volcó a la provisión de insumos para el agro. A su vez, a través de La Tranquera, perteneció al pool de compras PaCoBa, que agrupaba más de 20 veterinarias entre La Pampa, Córdoba y Buenos Aires y cuyo saneamiento definitivo quedó a cargo de Pechín hacia fines de la década del ‘90.
“Luego de esto empecé con una pequeña distribuidora para atender su demanda con solo un teléfono y un colaborador”, completa el origen de Sivet. Y agrega: “hoy estamos entre los mayores comercializadores de Zoetis en la pata de reproducción y es parte de lo que explica el crecimiento de la empresa”.

El aliado más esperado

A estrenar. Las nuevas instalaciones de Sivet ya están en funcionamiento.

A estrenar. Las nuevas instalaciones de Sivet ya están en funcionamiento.

“Papá pedía a gritos que alguien venga a sucederlo porque había alcanzado un estadio de confort con la empresa, pero siempre hubo lugar para crecer”, confiesa Lucas Pechin Castagnino. “Al principio, no sabía bien cómo iba a funcionar, pero sí que había posibilidades desde el punto de vista económico en la empresa. Si bien trabajar con los padres nunca es fácil, sobre todo porque venís a ocupar un espacio que construyó él, me dio mucha libertad en el manejo de Sivet”, asegura el joven arquitecto que, en 2014, volvió al pago que lo vio nacer desde Buenos Aires.
“Vino con otra cabeza. Le dio una vuelta de tuerca al negocio. A eso, hay que agregar que logramos armar un muy buen equipo y eso resume el éxito de la empresa”, agregó Miguel Pechin.
Hoy Sivet es una organización consolidada con 15 colaboradores, planes y en expansión. Para Lucas, este rubro siempre avanza más allá de los vaivenes de la economía. “Parte del crecimiento de la empresa se explica por el proceso de profesionalización de la sanidad animal al entender que cada explotación ganadera es una empresa”, sintetiza el joven que sumó la colaboración de su hermana Romina a comienzos de este año, siendo ya dos de los cuatro hijos de Miguel los que forman parte de Sivet.
“A pesar de la pandemia tuvimos ventas récord en 2020 sobre todo porque el campo nunca paró y nuestro sector fue privilegiado por ser esenciales”, señala Pechin.
Y agrega: “los graves problemas de entrega debido a que muchos pueblos no nos dejaban entrar también nos terminó generando oportunidades porque muchas administraciones empezaron a comprar mercadería a sus veterinarias, cuando antes esas órdenes se originaban en Buenos Aires. Nosotros muchas veces tenemos mejores números, pero recién notaron eso con la falta de despacho desde CABA durante la cuarentena estricta. Así nos transformamos en proveedores de clientes que antes no teníamos”.
Para su hijo el futuro está puesto en consolidar este nuevo depósito y un sistema de gestión. “En este proceso de profesionalización sumamos de forma permanente a un asesor en la pata logística y pensando sumar a alguien más en administración para luego poder incrementar el número viajantes en la calle sin descartar la apertura de una nueva sucursal”, adelanta Pechin Castagnino.
“Los errores hoy cuestan, entonces tenemos que aceitar la dinámica del negocio bajo ciertos estándares”, agrega su padre y cierra: “Sivet todavía no tiene techo”.

Fuente: MOTIVAR

 

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