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Un cambio de rumbo, una apuesta por la especialización

Carolina Petit es egresada de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA (2006), fundadora CyT Veterinaria, miembro de la AO VET - Fundación en Ortopedia y Traumatología.

Carolina Petit es egresada de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA (2006), fundadora CyT Veterinaria, miembro de la AO VET – Fundación en Ortopedia y Traumatología.

CyT Veterinaria, clínica de Pergamino especializada en cirugías de alta complejidad en ortopedia y traumatología veterinaria, ofrece servicio a colegas de toda la región. Dialogamos con su directora, la MV Carolina Petit, para que nos cuente su experiencia.

Guadalupe Varelli
Lic. Ciencias de la Comunicación
info@dosmasdos.com.ar

Carolina Petit se crió en Pergamino, provincia de Buenos Aires, viendo a su padre fundar y trabajar en el “Instituto Veterinario Petit”, un centro de referencia en el rubro en toda la región. Él le contagió el amor por la profesión y también la pasión por hacer las cosas de la mejor manera posible.
Su padre le dejó un legado, un punto de partida y una gran responsabilidad: sus clientes esperaban que siguiera sus pasos y estuviera a su altura. Por eso la decisión de cambiar el rumbo de la veterinaria fue difícil. Sin embargo, con una fuerte convicción y la ayuda de un asesor profesional, se decidió a materializar un sueño que la acompañaba desde sus años de estudiante: desarrollarse en una especialidad poco frecuente, en el rubro y en su género, la Ortopedia y Traumatología, y brindar ese servicio en el mismo lugar donde dio sus primeros pasos.
Hoy es directora de CyT Veterinaria, una clínica especializada en cirugía que ofrece servicio a colegas de toda la región.
¿Cómo pasó de ser la hija del Dr. Petit a cambiar el nombre y la identidad de la veterinaria y muy especialmente la propuesta de negocios de la clínica? De eso se trata esta conversación con Carolina Petit durante la entrevista con Revista 2+2, donde cuenta su experiencia.

Revista 2+2: ¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la veterinaria?

Carolina Petit: Mi papá es veterinario y eso hizo que me interesara por la profesión desde siempre, pero fue en la Facultad cuando me decidí específicamente por la cirugía. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, donde fui pasante en el Hospital Escuela. Esos fueron mis primeros pasos, aprendí mirando a los mejores.
Me recibí en el año 2006, fui docente en la Cátedra de Física y también trabajé en el servicio de cirugía. En 2009 decidí venirme a vivir a Pergamino con la idea de dedicarme exclusivamente a la cirugía.
Si bien llegué a la ciudad a trabajar en la clínica de mi papá, no por eso fue fácil. Dejé la Facultad y empecé de cero en un lugar donde no había muchos especialistas ¡y menos de esto!
Una fractura compleja o ciertas cirugías de tejido blando no se podían hacer. Teníamos que hacer que los pacientes se fueran a operar a Buenos Aires o Rosario, muchas veces poniendo dinero de nuestro bolsillo o transportándolos nosotros.
Pero yo no soportaba esa idea de “acá no se puede hacer”. Y con el tiempo fui formando un equipo. Eso lleva mucha dedicación, tiempo, perfeccionamiento.
Podría haberme quedado con lo que hacía mi papá y me hubiera ido bien, pero quería hacer otra cosa y por eso tuve que arriesgarme.

¿La capacitación que recibiste es un diferencial para el servicio?

Aprendí muchísimo como pasante en el Hospital Escuela, mirando, observando a gente que era realmente buena. En 2007 me fui tres meses a Virginia, Estados Unidos, a hacer una residencia en una clínica privada especializada en cirugía. Y después me formé en todo lo que pudiera ayudarme a crecer profesionalmente: radiología, ecografía, clínica, neurología.
En 2021 me postulé a una capacitación organizada por la AOVET y me aceptaron. Fueron tres semanas muy intensas de práctica e intercambio con el Dr. Eloy Curuci y todo su equipo de especialistas enfocado en cirugías de alta complejidad en ortopedia y traumatología.
Todo lo que viví está volcado en mi trabajo. Creo que cada experiencia me confirmó lo que ya pensaba, que se puede trabajar bien acá, donde uno esté.

¿Cómo definiste tu modelo de negocio?

En 2019, cuando mi papá se jubiló, entendí que era el momento para darle el rumbo que yo había soñado para la veterinaria. Contraté la asesoría de Javier Sánchez Novoa quien me ayudó a definir el nuevo modelo de negocio, a crecer, a darle forma a todo. En ese proceso decidí dejar de hacer clínica y ecografías, y -como en toda elección algo se gana y algo se pierde-, a algunos clientes históricos de la clínica no les gustó el cambio y se fueron.
Fue difícil, me daba mucha culpa no atenderlos, sentía que tenía un compromiso. Pero para avanzar hay que arriesgar. Hoy seguimos ofreciendo esos servicios en la clínica pero los realizan otros profesionales.

¿Quiénes componen el staff?

El equipo está formado por Elisabeth Rocca (UNR), que se dedica a la anestesiología, la fisioterapia y la rehabilitación; Manuela Leit (UBA), anestesista, hoy a cargo de la parte de oftalmología, dermatología y de hacer las ecografías.
Ella junto con Ayelén Bonboni (UBA) están a cargo de la parte de electrocardiograma, se dedican a la parte clínica.

El equipo de trabajo. Carolina Petit, Elisabeth Rocca, Manuela Leit, Ayelén Bonboni.

El equipo de trabajo. Carolina Petit, Elisabeth Rocca, Manuela Leit, Ayelén Bonboni.

¿Qué más nos podés contar de tu propuesta a otras veterinarias?

Esto es algo que trabajamos mucho con Javier Sánchez Novoa, mi asesor. Una de las cosas que más cuestan en el interior es la derivación de los pacientes.
A veces el veterinario puede sentir que le estoy “robando” al paciente. Mis grandes clientes son mis colegas, y esta nueva etapa está enfocada en eso. Yo no compito con nadie, simplemente hago los estudios que ellos consideren necesarios para el diagnóstico.
La gente después vuelve con su veterinario de cabecera, no se queda conmigo.
Entonces los veterinarios no pierden pacientes, por el contrario, los suman, porque sienten confianza en que el tratamiento que están recibiendo es el mejor y más completo. Y yo también derivo, por ejemplo, tengo un colega que es oncólogo, y yo no me dedico a eso, así que le he derivado a muchos pacientes. Quiero diversificar sin quitarle el trabajo a nadie, porque si no yo tampoco puedo crecer.

¿Qué servicios ofrecen, además de cirugía y traumatología?

Hoy podemos realizar diagnósticos porque tenemos un servicio de radiografía digital, servicio de ecografía y laboratorios, electrocardiograma, medición de presión. Esto se lo ofrecemos no solo a nuestros pacientes, sino también a nuestros colegas. Y mi intención es poder, en algún momento, armar un quirófano nuevo.

¿Qué tipo de inversiones realizaste?

Una de las primeras grandes inversiones fue una lámpara cialítica. Después invertí en un autoclave para esterilizar, el equipo de anestesia inhalatoria, un monitor multiparamétrico y un capnógrafo, entre otras cosas. Luego, las cajas de ortopedia, el equipamiento para colocar placas de diferentes tamaños, taladros médicos.
Hace 10 años que vengo haciendo esto y en los últimos 3 hicimos las inversiones más pesadas. Pero la mayor inversión es la formación.
Muchos lugares están bien equipados, pero con pocos recursos humanos. Yo siempre lo pensé al revés: pasé años formándome y empujando a mis colegas a que se formen y especialicen, y ahora tengo un equipo de gente capacitada. Por ejemplo, no anestesio porque me hace perder la concentración para operar, y ahora tengo dos personas que lo hacen por mí.
Antes, por una cuestión de falta de personal, el veterinario hacía todo. Hoy no es necesario, no es una vergüenza delegar el trabajo.

¿Cómo organizan el trabajo en comunicación y redes sociales?

El trabajo de comunicación lo iniciamos con Javier. Con él pensamos el nombre, definimos que queríamos transmitir y planificamos cómo hacerlo, revalorizando la propuesta existente. Luego se sumaron quienes ejecutan esas acciones, Flavia Gorosito, diseñadora gráfica, quien hizo la nueva identidad de marca y produce las piezas referentes a la clínica (cartelería, indumentaria, papelería, fotografía, etc), y Giuliana Capriotti, comunicadora social, quien coordinó la producción del sitio web (www.cytveterinaria.com.ar), el video institucional, la gestión de contenidos y publicidad en redes.
Nuestro objetivo es posicionar la imagen de clínica, comunicar lo que hacemos a derivantes y familias que quizás desconocen nuestro trabajo y las posibilidades con las que cuentan para mejorar y enriquecer la calidad de vida de los pacientes. Pero por sobre todo queremos comunicarnos con los colegas, que sepan cómo podemos trabajar y ayudarnos en equipo, nunca compitiendo sino todo lo contrario, fomentando el trabajo interdisciplinar.

¿Cómo definirías al perfil de tus clientes actuales y potenciales?

Mis clientes son familias que buscan para sus animales una calidad de atención médica como la que esperan recibir ellos, porque los consideran parte de la familia. No se trata solo de que estén dispuestos a pagar por el servicio, sino sobre todo de acompañar el tratamiento, movilizarse a otra ciudad si hace falta, depositar la confianza en el médico.

¿Cuáles son las variables a las que más atención le prestás desde el punto de vista del manejo del negocio?

El servicio y la calidad, sin duda. Quiero que la gente se vaya satisfecha, y que vuelva porque se siente cómoda con el trato que recibe.

¿Qué aprendizajes lograste en todo este proceso de reconversión?

Que se puede. Amo lo que hago. Y se tiene que notar. Me frustraba mucho tener que decirle a la gente: “Hice el diagnóstico, tiene esto pero no se lo puedo resolver por tal o cual cosa”.
Eso fue un punto de inflexión. Hoy derivo muy pocas cirugías. Hay que sacrificarse, pero cuando uno hace lo que le gusta no es tan difícil. Lo más importante es poner el esfuerzo, ser honesto con lo uno puede hacer, y manejarse de la forma que uno cree más correcta.
Es gratificante que la persona que viene sepa que hiciste todo el esfuerzo posible. Por ejemplo, coloqué mi primera endoprótesis porque me cansé de amputar perros y quedarme angustiada, ahora quiero ir más allá, hacer algo más, que vuelvan a caminar. Es importante tener una conexión emocional, pensar en el paciente. Cargué mucho tiempo el peso de ser “la hija de”. Tenía la vara muy alta. Que está bueno, es un orgullo, pero también es una gran responsabilidad. Y ahora le dicen a él: “sos el papá de…”, y eso lo emociona mucho.

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