"Tenemos que creernos que las cosas pueden funcionar” - Revista 2+2
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«Tenemos que creernos que las cosas pueden funcionar”

Sobre el mostrador, un cartel que declama “Buen día Karens” da cuenta de que Natalia Luka conoce no solo a los gatos sino también a sus tutores.

La MV Natalia Luka abrió un consultorio de medicina felina en Chacarita, CABA. Tres motores impulsan el proyecto: datos duros sobre el crecimiento de la demanda, un fuerte optimismo y la certeza de estar haciendo las cosas bien.

Guadalupe Varelli
Lic. Ciencias de la Comunicación
info@dosmasdos.com.ar

La Dra. Natalia Luka, colaboradora frecuente de esta Revista 2+2, abrió su propio consultorio veterinario en el barrio de Chacarita, Ciudad de Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera, allí fuimos. Después de tanto leerla y escucharla hablar sobre medicina felina y prevención, teníamos que ver con nuestros propios ojos cómo esas ideas se habían materializado en un espacio.
Tan solo llegar ya nos sacó una sonrisa.
Sobre el mostrador, un cartel que declama “Buen día Karens” da cuenta de que Natalia Luka conoce no solo a los gatos sino también a sus tutores.
En la sala de espera, donde estuvimos apenas un ratito, probamos una porción de torta casera, chusmeamos los últimos números de la Revista 2+2 y tomamos un café riquísimo. “Es el mismo café colombiano que tomo en mi casa”, nos contó Luka, quien pensó en cada detalle.
Para diseñar el consultorio contrató a una arquitecta a quien le pidió que trabaje con los lineamientos de la International Society of Feline Medicine (ISFM) y con todos los requerimientos internacionales en materia de medicina felina para analizar cómo armar esa propuesta acá en Argentina.
“Cuando me presentó el render de la veterinaria vi que había entendido todo, desde la función de cada espacio hasta los colores”, contó nuestra entrevistada con entusiasmo. Y agregó: “Si bien tuvimos que adaptar algunos detalles por una cuestión de presupuesto, el concepto en sí está logrado al 100%”, no hace falta tener un presupuesto enorme para hacer las cosas bien.”
Luego de despedir a uno de sus pacientes, nos hizo pasar al consultorio. Teníamos media hora para hacer todas nuestras preguntas, ni un minuto más, ni un minuto menos. Natalia trabaja con turnos y nosotros no fuimos la excepción.
“Soy muy estricta con los turnos, si alguien llega tarde le explicamos, aunque se enoje, que no solo no lo atendemos porque el paciente siguiente ya llegó, sino porque quedarse en la sala de espera durante 50 minutos hasta que se haga un espacio no es bueno para el gato, y la prioridad siempre es el paciente”, explica.

Todo pensado para los gatos. Los espacios, los aromas, los colores en el consultorio veterinario de la Dra. Luka.

Todo pensado para los gatos. Los espacios, los aromas, los colores en el consultorio veterinario de la Dra. Luka.

Marca registrada

Entonces, la pregunta obligada: ¿por qué invertir en un consultorio propio?
“Sentí que era el momento de tener un consultorio como yo lo quiero, con todos los detalles, para poder hacer las cosas a mí manera”, respondió convencida. Y su manera tiene tres ejes: exclusividad felina, manejo fear free y consideración por el tutor.
Dra. Luka es una veterinaria que atiende exclusivamente gatos, allí no entran perros, ni hay ruidos fuertes, ni olores.
El consultorio es grande y está lleno de lugares por donde los gatos pueden circular y relajarse.
“Busqué construir un espacio donde me pueda sentar con un tutor, explicar los tratamientos, a veces dar una mala noticia, y poder hacerlo con tranquilidad, mientras el gato juega, pasea o duerme en algunas de las áreas diseñadas para ellos, con la música suave, el olor a lavanda, el ambiente con feromonas, todo lo que necesitamos”, comentó Luka.

Lo nuevo más lo de siempre, mejor

Dra. Luka trabaja en equipo desde hace 10 años: una cirujana, anestesistas, especialistas en diferentes áreas como oncología, dermatología y muchas más.
Hasta el año pasado, lo hacía en espacios construidos en otras veterinarias.
“Las veterinarias donde yo trabajaba son de amigos, familia ya, y sin ellos quizá yo no hubiera tomado esta decisión, porque ese recorrido de más de 10 años gestionando y armando consultorios lo más amigables posible con los gatos me dio la experiencia para poder armar esto hoy”, explicó.
El concepto de trabajo sigue siendo el mismo que el que aplica desde hace años, pero ahora en un mismo lugar.
“Al trabajar en multidisciplina no solo aprendemos un montón entre todos, sino que al estar con el paciente y con el otro especialista en el mismo lugar es posible dar un servicio mucho más completo”, destacó Natalia.
Para eso se ocupó de consultar a cada especialista qué insumos necesita para que, al momento de trabajar o recetar algo, esté disponible en la veterinaria. También hay un segundo consultorio/quirófano donde se hacen cirugías, ecografías y estudios cardiológicos.
“Yo busco que la persona que trae a su gato encuentre acá todo lo que necesita”, amplió Luka.

El espacio está pensado también para ofrecer productos a los clientes que visitan el lugar.

El espacio está pensado también para ofrecer productos a los clientes que visitan el lugar.

Dos grandes desafíos: la economía y la gestión

“Cuando empecé con el proyecto pedí un crédito pero para cuando me lo acreditaron, ya no me alcanzaba. Y entonces pedí otro”, nos explica Luka, dando cuenta de que invertir en esta economía tiene sus dificultades.
Sin embargo, su mirada es optimista: “el mayor desafío fue tomar la decisión de invertir mis ahorros, endeudarme, apostar en esta coyuntura de tanta incertidumbre. Hasta antes de abrir las puertas seguía dudando, pero hoy ya no tengo miedo porque veo que funciona”.
Y nos dijo una frase que nos quedó resonando: “Tenemos que creernos que las cosas pueden funcionar”. Y así es, sus pacientes de siempre la siguen llamando y llegan nuevos por derivación de colegas y recomendación de tutores (un 70%) y otros tantos que se contactan a través de las redes sociales.
El segundo desafío fue la gestión, algo a lo que no estaba acostumbrada.
Su conclusión es rotunda: hay que invertir en contabilidad y gestión.
Así lo resolvió: “Contraté un contador que es asesor Pyme, me senté con él muchos días, muchas horas, me hizo hacer mucha tarea de esas que no nos gusta a los veterinarios… leí mucho la Revista 2+2, contraté un programa de gestión para las fichas clínicas y la gestión de proveedores… Miré tutoriales, capacité a mis asistentes, y estamos aprendiendo cómo comprar mejor, cómo tener todo lo que los gatos necesitan, esas cosas que quizá por caras no se consiguen en todos lados, estamos aprendiendo a gestionar otros servicios”.

El objetivo: la salud de los gatos

En general, cuando le preguntamos a un emprendedor cuáles son sus objetivos para el futuro nos habla de crecimiento, expansión.
Natalia Luka no es la excepción, pero en pocos segundos vuelve al tema que la apasiona: la medicina preventiva y la salud de los gatos.
“Mi objetivo es llegar a la mayor cantidad de hogares posibles, para que en cada familia que haya un gato sepan que hay que hacer prevención, porque el gato no avisa, y cuando avisa ya es tarde. El tutor no tiene por qué saber cuándo hay que desparasitar, vacunar, hacer un análisis de orina, o qué estudios preventivos hay que hacer a cada edad. Nosotros tenemos que decirlo, explicarles y alentarlos para que los gatos vivan cada vez más años y con mejor calidad de vida. Ese es mi objetivo a mediano, a corto y a largo plazo”.

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